El Hijo de David viniendo en el Nombre del Señor
Domingo, 05 Abril, 2009 - Cayey PRI - 2 horas, 18 minutos
Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Domingo, 5 de abril de 2009
Cayey, Puerto Rico
Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual leemos en el Evangelio según San Mateo, capítulo 21, versos 1 al 11, y dice de la siguiente manera:
“Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,
diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.
Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.
Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;
y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.
Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?
Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.”
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema para esta ocasión es: “EL HIJO DE DAVID VINIENDO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”
Este pasaje nos muestra un cuadro muy claro de la Venida del Señor, Su primera Venida, y Jesús entrando a Jerusalén consciente de que lo iban a rechazar, Él cumplió Zacarías, capítulo 9, donde dice ahí el profeta, por el Espíritu de Dios, que el Mesías, el Señor entraría a la ciudad sobre un pollino hijo de asna, Sión, Jerusalén, Jerusalén es Sión. Dice capítulo 9, verso 9 de Zacarías:
“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”
Aquí podemos ver cómo Jesús cumplió la profecía y sin embargo no lo recibieron, excepto el pueblo o el común del pueblo que había seguido Su ministerio, había visto el Espíritu de Dios obrando a través de Él, y decían: “Cuando venga el Mesías, el Señor, ¿hará cosas más grandes que éste?” Habían visto todas las maravillas y milagros que Jesús había hecho en los territorios donde ellos habían estado, y con sus propios ojos habían visto ese poder divino operando a través de Jesús, y ellos creían que Jesús era el Mesías.
Ahora, encontramos que con la llegada de Jesús a Jerusalén se marca la profecía, o la profecía marca el tiempo de la visita a Jerusalén por el Mesías Príncipe, para cumplir el propósito para el cual Él había venido, estaba viviendo en ese tiempo en la mitad de la semana número setenta, y Jesús conocía muy bien ese tiempo, pues Él mismo en Su cuerpo angelical, que es el Espíritu Santo, había dado esas profecías a través de Zacarías, de Isaías y de otros profetas, y había enviado a Juan el Bautista para prepararle el camino.
Y ahora, estando en carne humana el Cristo, tenía que, a través de Su cuerpo de carne, cumplir un programa divino de redención. Pero ahora, veamos al Hijo de David viniendo en el Nombre del Señor, ya que este es el tema que nos llama la atención en esta ocasión, en conmemoración a la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén ese día domingo tan importante.
El Hijo de David, el Cristo viniendo en el Nombre del Señor, ya sabemos que el Hijo de David, el Cristo, viene a la Tierra como un descendiente del rey David, y que ese es nada menos que el Ángel del Pacto que Su cuerpo físico nacerá en la Tierra en Belén de Judea como descendiente del rey David, y luego sabemos que el Nombre del Señor, el Nombre de Dios estaba en Él. Él dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre,” por esa causa el Ángel o Arcángel Gabriel en San Lucas, capítulo 1, es enviado a la virgen María, esta joven santa, en el capítulo 1, verso 26 en adelante, seis meses después de haber visitado a Zacarías el sacerdote, y haberle dado la promesa de que Zacarías y su esposa tendrían un hijo y le pondrían por nombre Juan, y sería profeta de Dios, sería grande delante de Dios, pues lo más grande que hay delante de Dios es un profeta, y vendría delante del Señor preparándole el camino.
Hasta el nombre le fue dado a Zacarías para que le pusiera al hijo que iba a tener, la madre o la esposa de Zacarías ya era de edad avanzada, o sea, que ya el tiempo de tener niños ya había pasado, pero no hay ninguna cosa imposible para Dios, si Dios lo promete, no importa la edad que tenga la persona o no importa los años que pasen, Él lo va a cumplir.
Y ahora, seis meses después de darle esta noticia a Zacarías el sacerdote, el cual era de la familia de los levitas, y su esposa sabemos que era una mujer justa y también, vean ustedes, Zacarías también sacerdote descendiente de Aarón, o ella descendiente de Aarón y también él, porque dice la Escritura que Zacarías era sacerdote, y el orden sacerdotal le corresponde a Aarón y su descendencia.
Y ahora, seis meses después el mismo Ángel Gabriel, el Mensajero de Dios con buenas nuevas, buenas noticias es enviado, dice capítulo 1, verso 26 en adelante de San Lucas:
“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”
Estas son palabras hermosas para una joven consagrada a Dios; la promesa en Génesis, capítulo 3, verso 15, es sobre la simiente de la mujer, la cual conforme a esa profecía va a herir en la cabeza a la serpiente. Dice:
“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
Cuando nos dice que lo herirá, herirá a la simiente de la mujer en el calcañar, o sea, en los talones, nos está hablando de una crucifixión, la cual en aquellos tiempos no se efectuaba, pero más adelante se iba a efectuar porque sería para cumplirse la Escritura, que Él moriría en una cruz.
Ahora, ya no estaba visualizado, pero ya Dios sabía cómo iba a ser cumplida esa promesa. Y ahora, llega el Ángel Gabriel a la virgen María para darle esa buena noticia que va a tener un niño y va a ser llamado Hijo del Altísimo, Hijo de Dios, y que Dios le va a dar el Trono de David su Padre, o sea, va a ser el heredero al Trono de David y por consiguiente al Reino de David, y todo eso significa ser heredero al Trono de Dios en la Tierra y Reino de Dios en la Tierra.
Y ahora, le es dicho a la virgen que le pondrá por nombre Jesús, en hebreo, pues ya es Yoshua o Yeshua, el cual es nada menos que el Nombre de Dios, el Nombre que le fue revelado a Moisés cuando Moisés le pregunta al Señor, al Ángel del Pacto, que le había aparecido: “Si ellos me preguntan, cuando yo vaya a los hijos de Israel y les diga que el Dios de vuestros padres, de sus padres me a enviado, si ellos me preguntaren cuál es Su Nombre, ¿qué les voy a responder?” Entonces el Ángel le dice cuál es el Nombre: “Les vas a decir de la siguiente manera,” vean, capítulo 3, verso 13 al 14 dice del Éxodo:
“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿Qué les responderé?
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”
“...YO SOY me envió a vosotros,”son cuatro consonantes, las cuales no pueden ser pronunciadas por las personas a menos que hayan escuchado su pronunciación, porque en hebreo no hay consonantes... o sea, no hay vocales; son dadas estas cuatro consonantes y Moisés escucha la pronunciación, Moisés por consiguiente sabe la pronunciación de estas cuatro consonantes; le llaman el tetragrámaton y Moisés a su sucesor que se llamaba Oseas, el hijo de Nun, le pone por nombre Josué.
Josué iba a introducir al pueblo al otro lado del Jordán a la tierra prometida, y ahora Josué va con el nombre que Moisés le coloca; ese hombre de Dios lleva el Nombre de Dios y por consiguiente va a obtener la victoria siempre. En el capítulo 6 del Éxodo, dice Dios a Moisés, verso 2 en adelante:
“Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ (recuerden, aquí son las cuatro consonantes, las cuales son Y H W H).
Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.”
Y ahora, aquí Dios le está diciendo a Moisés que en este Nombre divino que Dios está revelando a Moisés, no se había revelado ni a Abraham, ni a Isaac ni a Jacob, por lo tanto, es el primer hombre que obtiene la revelación del Nombre eterno de Dios.
Encontramos que Jacob en una ocasión allá en el capítulo 32, versos 24 al 32, cuando luchó con el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, dice la Escritura que le preguntó al Ángel: “¿Cuál es tu nombre? Declárame tu nombre.” Y el Ángel le dice: “¿Por qué preguntas por mi nombre?” No le da a conocer cuál es Su Nombre, y no le responde dándole a conocer cuál es Su Nombre, pero ahora Moisés le pregunta al Ángel en el cual está Dios: “Cuál es tu nombre, o sea, si ellos me preguntan cuál es el nombre del Dios nuestros padres que te habló, ¿qué les voy a responder?” y ahí Dios le revela Su Nombre a Moisés. O sea, Moisés es un hombre muy grande, muy importante, es el primer hombre, el profeta que recibe la revelación divina del Nombre de Dios. Es tan grande ese momento, que miren, sigue diciendo el verso 14:
“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY . Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.”
Y ahora, si este es el Nombre de Dios para siempre, su memorial para siempre, por lo tanto, el Nombre en el cual vendrá el Hijo de David, es en el Nombre de Dios, el cual fue hablado a Moisés, y ahora, cuando el Ángel le dice a la virgen María que le ponga por nombre a ese niño, Jesús, es Yeshua, el mismo Nombre que le colocó Moisés a su siervo Oseas, hijo de Nun, aunque tenga alguna variación es el mismo Nombre: Salvador, Redentor, o sea, significa Salvador, Redentor.
Y ahora, el Mesías Príncipe, Jesús, al llegar y venir con el Nombre de Dios en Él, cuando hacía los milagros o profetizaba, Él no tenía que decir: “En el nombre de Jehová o en el nombre de Dios,” no tenía que pronunciar ningún Nombre, porque el Nombre estaba en Él.
Por ejemplo, cuando usted llega a un lugar, y llega a su familia, no tiene que decir su nombre y decir. “Yo, fulano de tal o en mi nombre, fulano de tal, dame un vaso de agua o dame tal cosa, o haz tal cosa,” no tiene que hacer nada de eso, pero si va otra persona a pedir para usted algo, entonces usa el nombre suyo, pide lo que sea en el nombre suyo o que hagan tal cosa, y usted dice: “Hagan tal cosa en el nombre de fulano, el cual me envió.”
Por eso era que Jesús no tenía que mencionar ningún nombre, Él hablaba y las cosas acontecían, y le obedecía el mundo invisible, por eso salían de las personas los espíritus malos, porque estaba allí el que tenía el Nombre de Dios. Por lo tanto, estaba hablando en el Nombre de Dios.
Ahora, Jesús por cuanto venía con una misión divina, tenía que cumplir aquella misión aunque Él quisiera continuar aquí en la Tierra en aquel cuerpo, Él tenía una misión de la cual estaremos hablando el próximo viernes.
La entrada triunfal de Cristo a Jerusalén por cuanto tenía el Nombre de Dios y ese es el Nombre del Mesías, también del ungido, porque Dios, miren ustedes en Éxodo, capítulo 22... capítulo 23 del Éxodo, dice:
“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.”
Ese Ángel es el cuerpo angelical de Dios y por consiguiente ese es el Cristo en Su cuerpo angelical, ungido con la presencia de Dios, habitando Dios en ese cuerpo, ese es el cuerpo angelical de Dios, esa es la imagen del Dios viviente, por esa causa es que todas las personas que veían a este Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, decían: “He visto a Dios cara a cara.” Es como cuando alguna persona lo ve a usted, dice: “Yo vi a fulano de tal.” ¿Por qué? Porque vio su cuerpo físico, aunque usted podrá decir: “Esa persona no me vio a mí, solamente vio mi cuerpo de carne, porque yo soy alma viviente.”
Así también cuando todos estos hombres de Dios como Jacob, que dijo: “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma.” Y también nos dice Manoa que él y su esposa vieron a Dios cara a cara y fue cuando vieron el Ángel de Dios, eso está en Jueces, capítulo 13; y el caso de Jacob está en Génesis, capítulo 32, versos 24 en adelante.
Pero ahora en San Juan, capítulo 1, nos aclara diciendo, capítulo 1, verso 18 de San Juan:
“A Dios nadie le vio jamás...”
Cualquier persona puede decir: “Hay una contradicción aquí en la Biblia, Jacob y también Manoa dicen que vieron a Dios cara a cara,” la Escritura no se puede contradecir, no hay ninguna contradicción, hay dos enfoques, dos puntos de vista de los cuales habla aquí: “A Dios nadie le vio jamás,” dice:
“...el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”
El Hijo que está en el seno del Padre, el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical le daba a conocer (allá en el Antiguo Testamento) y por eso era llamado aquel cuerpo angelical, el Ángel del Pacto; y también es dicho en Hebreos, capítulo 1, versos 1 en adelante de la siguiente manera. Hoy estamos en estudio bíblico sobre este tema, pues los domingos en todas las Iglesias hay estudio bíblico, y nos reunimos para estudiar la Biblia:
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas (¿cómo habló Dios? Por medio de los profetas), .
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”
Y ahora, nos dice que Dios constituyó a Su Hijo heredero de todo, por eso es que el Ángel también le dice a la virgen María que Dios le dará el Trono de David, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, porque Él es el heredero de los Cielos y de la Tierra, Él es el heredero al Trono celestial y ya se sentó allá, y Él es el heredero al Trono terrenal de Dios que es el Trono de David y Reino terrenal de Dios, que es el Reino de David, el único Reino reconocido por Dios como Su Reino en la Tierra. Y único Trono terrenal reconocido como el Trono terrenal de Dios. Dice:
“...y por quien asimismo hizo el universo.”
Fue por medio de Cristo en Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto, que Dios creó el universo, por medio de Su cuerpo angelical Dios habló a existencia todas las cosas. Por eso dice que:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Y nos dice que todas las cosas fueron hechas por Él, y que nada de lo que es hecho, fue hecho sin Él. Eso está en San Juan, capítulo 1, el verso 3, dice:
“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
Por cuanto en Él, en el Verbo que es Cristo en Su cuerpo angelical, estaba la vida, todo lo que ha venido a vida, ha venido de Dios a través de Cristo, el Verbo que era con Dios, y luego dice el verso 14 de San Juan que:
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
Y ahora, el Verbo que era con Dios, el Ángel del Pacto por medio del cual Dios creó todas las cosas, ahora se hizo carne y habitó en medio de la raza humana, en medio de nosotros, del pueblo hebreo y por consiguiente de la raza humana completa, y llevaba el Nombre de Dios el Ángel del Pacto, y ahora cuando se hace carne el Nombre que le es colocado, es Yeshua o traducido al español: Jesús, que es el Nombre de Dios para llevar a cabo la redención del ser humano.
El Nombre de Dios fue colocado en el Ángel del Pacto en Su cuerpo angelical, y fue colocado en el Ángel del Pacto en Su cuerpo de carne, porque Cristo es el Ángel del Pacto.
Ahora, continuamos acá en Éxodo, capítulo 23 donde nos detuvimos, nos detuvimos en el verso 20... y también en Hebreos tenemos tres lugares aquí, vamos a terminar este de Hebreos, dice (ahora, ya vimos que todas las cosas por Él fueron hechas):
“El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia...”
La imagen de Dios es el Cristo, el cual luego se hizo carne creando Él en el vientre de María la vida, la vida de ese cuerpo del Mesías que nacería a través de la virgen María:
“...y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo (¿ven? Efectuando la purificación de nuestros pecados por medio de Sí mismo), se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”
Y ahora, continuamos acá en el capítulo 23 del Éxodo, pasamos al verso 21 (ya habíamos leído el verso 20), dice:
“Guárdate delante de él, y oye su voz (o sea, la Voz del Ángel); no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”
El Nombre de Dios ¿dónde estaba? En el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, por eso es que Jacob también quería saber el Nombre del Ángel, porque ese es el Nombre de Dios. Manoa también quiso saber el Nombre del Ángel, pero el Ángel no se lo reveló a Manoa, aunque ya se lo había revelado a Moisés, pero Manoa no sabía que ése era el Ángel del Pacto.
Y ahora, este Ángel lleva el Nombre de Dios, es el portavoz de Dios, porque Dios está en Él, es la boca de Dios, Dios obra por medio de Él, por medio de Él libertó al pueblo hebreo pero no tenía un velo de carne, y entonces usó el velo de carne llamado Moisés, y así por el estilo estuvo obrando en el Antiguo Testamento:
“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.”
La protección, la protección contra todo enemigo, miren cuál es: escuchar la Voz del Ángel del Pacto, y entonces todos los enemigos que tenga un pueblo, el pueblo de Dios y todo enemigo que tenga un hijo de Dios, miren lo que sucede:
“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.”
O sea, que la persona que escucha la Voz del Ángel del Pacto, tiene la protección de Dios; y el que se levante contra un hijo de Dios o el pueblo de Dios, Dios lo tiene como que se ha convertido la persona o el pueblo, se ha convertido en contra, en enemigo de Dios, y por consiguiente Dios dice: “Y yo seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.” O sea, que los enemigos de un hijo de Dios o de una hija de Dios o del pueblo de Dios, se han buscado un problema muy grande, porque se han convertido sin saberlo en enemigos de Dios, y por consiguiente tendrán problemas con Dios, porque al que Dios tiene como enemigo suyo, lo va a tratar como enemigo, y el que aflige a un hijo de Dios o a pueblo de Dios, Dios lo va afligir, eso es lo que Él prometió, y por lo tanto eso es lo que Él va a hacer.
Ahora, hemos visto que el Nombre de Dios está en el Ángel del Pacto que es el Verbo que era con Dios y era Dios, y ahora cuando se hace carne también Dios coloca Su Nombre que está en el Ángel, lo coloca también en el velo de carne, y por eso le es puesto por Nombre Yeshua o Jesús en español.
Por esa causa Él podía hacer los milagros que hacía, hablar la Palabra creadora y las cosas acontecían, ya fueran cosas para beneficio de personas que estaban allí presentes con Él, y milagros o lo que fuera para ese momento allí, o para personas que estaban a larga distancia de Él, personas venían en favor intercediendo, pidiéndole al Señor por otras personas, familiares que estaban a distancia, y Jesús hablaba la Palabra y las cosas sucedían.
Esa va a ser una de las cosas también que vamos a ver en el cumplimiento pleno de la Visión de la Carpa, porque será la Palabra creadora siendo hablada en la manifestación plena de Dios en medio de Su pueblo, en medio de Su Iglesia, en medio del Cristianismo, como fue dos mil años atrás y como nos dio una muestra Dios por medio del reverendo William Branham que hablaba la Palabra creadora y las cosas acontecían, y aun cosas que no existían fueron creadas, porque es la misma Palabra creadora de Dios.
Y ahora, sabemos que va a venir un tiempo muy importante para la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde va a subir su fe al nivel más alto que se haya tenido en medio de la Iglesia del Señor, a tal grado que los muertos en Cristo van a ser resucitados en cuerpos glorificados y los que vivimos vamos a ser transformados.
Ahora, el Hijo de David viniendo dos mil años atrás como descendiente del rey David y por consiguiente de la línea de David, y por consiguiente Príncipe; era un Príncipe, aunque fuera pobre era un Príncipe, era de la dinastía de David, de la casa de David y por eso la situación era bastante difícil para el sanedrín, el concilio de la religión judía, porque estaban enfrentándose a un Príncipe descendiente de la casa de David, estaban luchando en contra de la realeza en aquellos días.
Ahora, Él llevando el Nombre de Dios, vean ustedes, entra como Rey, pues Él estuvo predicando el Evangelio del Reino, y estaba anunciándole a ellos que el Reino de Dios estaba cerca; y también les decía: “El Reino de Dios entre vosotros está.” Entra a Jerusalén como Rey, y no lo reciben como Rey los miembros del concilio de la religión hebrea, los miembros del concilio del sanedrín.
También en una ocasión dijeron, para la crucifixión: “Nosotros no tenemos rey, sino a césar,” o sea, el césar, el emperador romano. Pero sin embargo Jesús era su Rey, descendiente del rey David heredero al Trono de David y por consiguiente el que llevaba el Nombre de Dios; era nada menos que el David prometido, porque David significa “amado,” era nada menos que el David, el amado.
Por eso en el Monte de la Transfiguración Dios dijo: “Este es mi hijo amado, mi amado,” capítulo 17, verso 5, dice:
“Mientras él aún hablaba (o sea, mientras Pedro hablaba), una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.”
Y ahora, tenemos aquí la Voz del Padre diciendo: “Este es mi hijo amado, a Él oíd.” Y en el Éxodo, capítulo 23, Él dijo: “Yo envío mi ángel delante de vosotros.” Y también dice: “A Él oíd, escuchen su voz, no le seas rebelde porque mi nombre está en Él.”
Y ahora, nos dice: “Oye Su Voz,” y acá dice: “A Él oíd,” el mismo Ángel del Pacto del cual Dios dice que en Él esté el Nombre, Su Nombre y que lo escuchen al Ángel, ahora, cuando el Ángel aparece, pero ya en carne humana con un cuerpo de carne, en el cual también mora Dios en toda Su plenitud, ahí tenemos la manifestación trina de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Y ahora, tenemos a Jesucristo el amado, el David, pero fue rechazado y entonces dio lugar a una obra de redención de la cual hablaremos más adelante. Pero aquí está entrando Cristo a Jerusalén como Rey, y el Reino fue rechazado al rechazar al Rey; es como cuando va un presidente de una nación a otra, y el pueblo o el presidente de otra nación rechaza a ese presidente, está rechazando también a la nación de ese presiente, porque el presidente es la cabeza de esa nación, y la cabeza del Reino es el Mesías.
Y ahora, al ser rechazado, aunque el pueblo común que lo acompañaba no lo rechazó, no rechazó en ese momento, sino que estaba muy feliz glorificando a Dios por todas las maravillas que había visto y creyendo que es el Mesías y que iba a ser bien recibido por los líderes religiosos y se iba a sentar en el Trono de David e iba a comenzar el Reino de Dios en la Tierra físicamente.
Pero recuerden que el Reino de Dios tiene la esfera física, pero tiene la esfera espiritual o invisible; y ahora, encontramos que fue rechazado el Rey y por consiguiente el Reino de Dios, y ya en el capítulo mismo 21 de San Mateo, ese mismo capítulo de la entrada triunfal a Jerusalén, ya en el verso 42 al 44, dice:
“Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los edificadores,
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él.
Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.”
El que cayere sobre esta piedra quebrantado, pidiendo perdón a Dios por sus pecados, ese va a ser bendecido, ese va a ser quebrantado, quebrantado en su interior, arrepentido de sus pecados.
Ahora, el Reino de Dios sería dado a un pueblo que diera, que produjera los frutos de él, que produjera hijos e hijas de Dios del Reino, hijos e hijas de Dios, y ese pueblo es la Iglesia del Señor Jesucristo que la mayor parte de ella ha estado en medio de los gentiles.
Y ahora, luego de haber sido rechazado el Reino, al rechazar al Rey, al Mesías, miren otro momento en que Jesús va entre ellos o está entre ellos, porque ya no sale más del territorio de Jerusalén y Betania; aquí está entre los judíos, allá en Jerusalén en otro día, y les dice en el capítulo 23 verso 37 al 39 lo siguiente:
“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
He aquí vuestra casa os es dejada desierta.
Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”
Y ahora, este pasaje se relaciona a la segunda Venida del Señor en el fin del tiempo, cuando se cumplirá la promesa: “Vendrá el libertador a Sión.” Y también dice: “Vendrá el libertador de Sión.” En Isaías, capítulo 59 nos dice que vendrá el Libertador a Sión, o sea, a Jerusalén; y en Romanos, capítulo 11... Isaías 59, versos 17 al 21 y Romanos, capítulo 11, versos 25 al 27 nos dice que vendrá el Libertador de Sión.
Tenemos a la Sión literal que es Jerusalén, y tenemos a la Sión espiritual que es la Iglesia del Señor Jesucristo, por eso es que cuando los judíos vean al Señor venir por Su Iglesia, dirán: “Éste es el que nosotros estamos esperando.” Pero Él viene por Su Iglesia en Su manifestación final antes del rapto o arrebatamiento en donde la Iglesia recibe la fe para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; habrá otro momento por consiguiente en donde los judíos van a decir: “Bendito el que viene en el nombre del Señor,” pero eso primero lo vamos a ver en medio de la Iglesia del Señor, porque Él viene por Su Iglesia.
Y ahora, tenemos promesas muy importantes que están ligadas a esa promesa de la Venida del Señor y de la revelación de Cristo a Su Iglesia y luego al pueblo hebreo, y al Reino del Mesías, el Señor Jesucristo ha prometido que “Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas,” capítulo 17, verso 11 de San Mateo; y también en el libro de los Hechos, capítulo 3 tenemos el testimonio del Espíritu Santo de este tiempo de restauración de todas las cosas, y dice el capítulo 3, verso 19 en adelante del libro de los Hechos:
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados...”
Un tiempo de gracia y misericordia en donde se llama al arrepentimiento y a la conversión, convertirse a Cristo, ser convertido a Cristo para que sean borrados los pecados de las personas, y eso es para toda la Dispensación de la Gracia, en donde se ha estado predicando el Evangelio para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida eterna, por eso dice:
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).
Y ahora, sigue diciendo:
“Para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”
Y ahora, hasta el tiempo de la restauración de todas las cosas Jesucristo estará en el Cielo, pero cuando llegue el tiempo para la restauración de todas las cosas, aparecerá el ministerio de Elías, el ministerio de uno de los dos Olivos, de Zacarías, capítulo 4, versos 11 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, versos 3 en adelante, y entonces todos entenderemos que ha llegado el tiempo para la restauración de todas las cosas.
Cuando se llega al tiempo para la restauración de algo, hay muchas cosas con las cuales la gente tropieza; a los que trabajan en construcción les pueden preguntar y ustedes van a ver si van de visita a un lugar que va a ser restaurado, llega el tiempo para ser restaurado, ustedes encontrarán que están rompiendo muchas cosas y que hay andamios y un sinnúmero de cosas y usted puede tropezar con alguno de ellos o con alguna de las cosas que están allí llevándose a cabo.
Ahora, cuando ya estén restauradas todas las cosas ya usted no va a ver esas cosas: andamios y pedazos de madera o de bloques por un lado y por otro; el tiempo para la restauración significa también un momento, un lapso de tiempo de destrucción de algunas cosas que no estaban en el original, y si se va a restaurar, hay que quitar lo que no estaba en el original.
Y ahora, el tiempo para la restauración de todas las cosas tendrá una etapa bien difícil en donde van a ser destruidas muchas cosas físicas, y eso será durante la gran tribulación, en donde esa etapa se hará más difícil para la humanidad, para los reinos terrenales, para todos los gobiernos.
Ahora, antes de entrar a esa etapa difícil, comenzará el tiempo de la restauración de todas las cosas, porque cuando entra el Día Postrero, ese es el tiempo para la restauración de todas las cosas, el Día Postrero es el séptimo milenio de Adán hacia acá, representado en el séptimo día de la semana. El comienzo del séptimo milenio es un tiempo difícil para la raza humana, y no sabemos por cuánto tiempo, pero cada día será más difícil para la humanidad.
Encontramos por ejemplo, en el tiempo o en el tiempo del sábado, que comienza viernes en la tarde a la caída del sol, para el pueblo hebreo religioso ya no se puede hacer trabajos, bajo sentencia divina, el que viole el sábado, está bajo una sentencia divina.
Y ahora, el sábado pertenece al Señor, es el día del Señor como día de la semana para el judaísmo, y para algunas religiones del Cristianismo, algunos grupos religiosos del Cristianismo, que guardan el sábado, para otros el domingo es el día del Señor y se reúnen los domingos; para la Iglesia primitiva entre los judíos, pues los sábados se reunían, iban al templo para hablarles el Evangelio a los que allí iban, y en las sinagogas en las demás ciudades, y el domingo se reunían todos juntos los hermanos para tener sus actividades. Así era entre los judíos en el comienzo de la Iglesia primitiva, y después también entre los gentiles creyentes en Cristo.
Y ahora, por cuanto el séptimo día de la semana, que es el sábado, es el día del Señor para el judaísmo, y el Señor dijo: “Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado.” Ahora, el sábado milenial que es el séptimo milenio, pertenece al Señor; el Señor, el Hijo del Hombre es Señor del sábado, Señor y Rey.
Por lo tanto, han transcurrido dos mil años desde la entrada de Jesucristo como Hijo de David, como Rey de Israel y con el Nombre de Dios en Él, han transcurrido unos dos mil años de esa ocasión acá; aquel no era el tiempo todavía para comenzar al Reino milenial, si lo recibían comenzaba el Reino, pero Cristo tendría Su cuerpo físico pero tendría un Reino de pecadores, no un pueblo redimido.
Ahora, Cristo entró a Jerusalén y aun tuvo también Su ministerio en la etapa después de Su precursor, pero comenzó en el tiempo del precursor, para aquel tiempo en que comenzó Jesús Su ministerio se estaba viviendo en la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo, la edad de oro de la Iglesia del Antiguo Testamento, bajo la ley.
Juan fue el mensajero a la séptima etapa de la Iglesia hebrea bajo la ley, al cual le convenía menguar, y al que él le estaba preparando el camino que vendría a ser el Mensajero para la Edad de la Piedra Angular, la edad de oro de aquel tiempo, le convenía crecer.
Y ahora, solamente puede cumplirse esta profecía de San Mateo, capítulo 23, verso 39, en una edad que sea igual a la edad en que Jesucristo tuvo Su ministerio, tiene que ser una edad de piedra angular:
“Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta digáis: Bendito el que viene en el Nombre del Señor.”
Y esa es la Venida del Señor para este tiempo final, la cual tiene que ser cumplida en la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular de la Iglesia del Señor Jesucristo, ya las otras edades pasaron, terminaron, y el precursor de la Venida del Señor ya vino y se fue. El reverendo William Branham es aquel Elías que había de venir precursando la segunda Venida de Cristo.
Ahora, Cristo nos dice en Apocalipsis y también en San Juan, capítulo 13, verso 20, dice:
“De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió (o sea, al Padre).”
Y ahora, pasamos a Apocalipsis, capítulo 1. Apocalipsis, capítulo 1 nos dice... y ahora, recuerden que en la misma forma que Dios el Padre hizo con el Ángel del Pacto, con Cristo en Su cuerpo angelical, y luego con Cristo en Su cuerpo de carne, hace Cristo. Apocalipsis, capitulo 1 verso 1 al 3, dice:
“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.”
Y ahora, la revelación de Jesucristo que Dios la envió, ¿cómo la envió a Su Iglesia? Dice:
“...y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.”
Este Ángel del Señor Jesucristo, dice el reverendo William Branham que es un profeta, dice: “Pudo haber sido Elías o alguno de los profetas, pero es un profeta.” Por lo tanto el enviado de Jesucristo es aquí un profeta en Su cuerpo angelical, es un espíritu de profeta.
“Que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”
Y ahora, son bienaventurados los que oyen las palabras de esta profecía del Señor Jesucristo enviada a través del Ángel del Señor Jesucristo. Por lo tanto, a través del Ángel del Señor Jesucristo es que vendría la revelación de todas estas cosas que sucederían, y esta revelación sería dada a la Iglesia, Cristo revelándose a Su Iglesia y revelándole todas estas cosas por medio de Su Ángel.
En Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice:
“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”
Y ahora, es el mismo Cristo el que dice que Él ha enviado Su Ángel, y si Él lo dice, es así:
“Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”
Cristo es la estrella resplandeciente de la mañana, Cristo es la Columna de Fuego, Cristo es el Espíritu Santo en Su cuerpo angelical:
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”
Y ahora, aquí hemos visto que el mismo Cristo dice que Él ha enviado Su Ángel, y en este mismo capítulo 22, verso 6 dice:
“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”
Aquí nuevamente dice que el Dios de los Espíritus de los Profetas, ha enviado su Ángel, un espíritu de profeta ¿para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Y ahora, toda revelación de Jesucristo ha sido enviada por el mismo Jesucristo a través de Su Ángel.
Y ahora, así como Dios obró por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto del Antiguo Testamento, y colocó Su Nombre en Su Ángel, el Ángel del Pacto, y luego que se hizo carne colocó Su Nombre también en el velo de carne, y luego que tuvo Su ministerio y tuvo la victoria, subió al Cielo y se sentó en el Trono de Dios, y ahora, veamos qué Cristo estará haciendo, porque Cristo tiene que hacer en la misma forma que el Padre hizo con Él, porque Cristo siendo el Ángel del Pacto y Dios llevando a cabo todo ese programa a través de Él, ahora Cristo vamos a ver lo que va a hacer; y lo que va hacer, lo va hacer a través de Su Ángel que Él envía para dar a conocer todas estas cosas que han de suceder.
En Apocalipsis vamos a ver, capítulo 2, verso 17, dice:
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”
Y ahora, aquí al vencedor le va a dar un Nombre nuevo, el cual solamente conocerá aquel que lo recibe, no dice: “A los vencedores,” sino “al que venciere,” al vencedor, así que, hay un Nombre nuevo, que va a ser dado al vencedor en una piedrecita blanca.
Y ahora, veamos Apocalipsis, capítulo 3, verso 12 lo que aquí nos dice:
“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”
Y ahora, aquí la promesa de Cristo es que Él va a escribir sobre el vencedor el Nombre de Dios, por lo tanto, Cristo tendrá sobre quién escribir el Nombre de Dios, y el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, y el Nombre, y dice: “Y mi nombre nuevo.”
Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo que va a ser transformada y llevada con Cristo al Cielo, va a conocer el Nombre de Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, o sea, el Nombre de la Jerusalén celestial, y el Nombre nuevo del Señor. Lo mismo que el Padre hizo con Cristo en Su cuerpo angelical, y luego en Su cuerpo de carne, que colocó Dios Su Nombre en el cuerpo angelical que es el Ángel del Pacto, y en Su cuerpo de carne que es Jesús.
Y ahora, la promesa es que Cristo va a hacer en la misma forma que el Padre hizo, y solamente puede hacer esto en el tiempo correspondiente a la Edad de la Piedra Angular.
Y ahora, ¿qué más va hacer Cristo? Él dice en Apocalipsis, capítulo 2, verso 26 en adelante lo que va a tener el vencedor sobre el cual Él va a escribir Su Nombre:
“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,
y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.”
Como Cristo la recibió del Padre, Él la va a otorgar al vencedor.
Ahora, Cristo recibió autoridad, el poder en el Cielo y en la Tierra, pero aquí no dice que le va dar autoridad en el Cielo y en la Tierra, sino que la ve a dar autoridad sobre la naciones, le va a dar autoridad, por consiguiente sobre el planeta Tierra.
“Y le daré la estrella de la mañana.”
No es que le va a dar un planeta, el planeta Venus, que es la estrella de la mañana, llamada la estrella de la mañana, sino que le va a dar el Espíritu Santo, o sea, Cristo en Espíritu Santo estará con él y en él, ese será el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, en Apocalipsis, capítulo 7, versos 2 en adelante, para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, y por consiguiente Él vendrá con el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios, operando el Espíritu de Dios los ministerios de Moisés y Elías que son los ministerios de los Ángeles que vienen con gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos, doce mil de cada tribu de los hijos de Israel. Pero primero habrá un trabajo para ser hecho en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Y ahora, el capítulo 3, verso 20 al 21, dice:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
Por cuanto habla de cenar, habla del tiempo de la tarde, porque si es en el tiempo de la mañana, diría: “Desayunaré con él,” pero dice: “Cenaré con él,” es tiempo de la tarde y por consiguiente corresponde al Occidente, que es donde cae el sol, la tarde es cuando cae el sol, y el sol cae en el Occidente, sale del Este, pero se esconde por el Occidente.
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”
Cristo venció y se sentó con el Padre en Su Trono celestial, por eso Él decía que Él se sentaría a la diestra de Dios en el Cielo.
Ahora, Cristo dice: “Le daré que se siente conmigo en mi trono.” Y luego dice: “Así como yo he vencido y me he sentado con mi padre en su trono.” El Trono del Padre está en el Cielo y el Trono de Cristo es el Trono de David, el Trono donde se sentó el rey David y donde se sentó el rey Salomón, y el cual dice el Ángel Gabriel en San Lucas, capítulo 1, verso 30 al 36 que el niño que la virgen María va a tener, será llamado Hijo de Dios, y Dios le dará el Trono de David su Padre, ese es el Trono del Señor, ese es el Trono del Señor Jesucristo sobre el cual Cristo dice: “Yo le daré que se siente conmigo en mi trono,” y por consiguiente allí lo vamos a ver con Cristo en Su Trono, tendrá el Nombre eterno de Dios, Nombre de la ciudad de nuestro Dios y también Nombre nuevo del Señor Jesucristo.
Y por cuanto el Nombre de Dios es eterno y no hay cambio, y Cristo lo tiene, ¿cómo Cristo dice ahora: “Y mi nombre nuevo?” Será el Nombre de Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre del Señor, pero en una manera nueva, ahí está el secreto de ese Nombre nuevo del Señor, en palabras más claras, cuando veamos al vencedor, estará él con el Nombre de Dios, con el Nombre de la ciudad de nuestro Dios y con el Nombre nuevo del Señor, y Él será el que comprenderá todo ese misterio, y el porqué y para qué Cristo habrá colocado Su Nombre en él.
Estaremos viendo esa manifestación de Cristo a través de Su Ángel, pero de una manera nueva, por eso escuchamos acerca de la Visión de la Carpa relatada por el reverendo William Branham, en donde él dice: “¿Será que Dios se prepara, será que el Señor se prepara para dar a conocer su nombre en una manera nueva, en una forma nueva?”
Pero recuerden, ese Nombre será el mismo Nombre contenido en las cuatro consonantes: Y H W H, pero eso lo entenderemos más adelante, estará el tetragrámaton ahí, pero el vencedor lo va a entender, y luego de ese Nombre, vean ustedes, del Nombre de Cristo, de Jesucristo, quizás por burla llamaron a los creyentes en Él y también así por burla han llamado a los creyentes de cada edad por el nombre del mensajero de cada edad o por el apellido, pero luego encontramos que lo que era una herejía, después viene a ser reconocido como la verdad.
Quizás cualquier persona que escuche: “Jesucristo tiene un Nombre nuevo y que lo va a escribir sobre el vencedor,” le sonaría como una herejía, pero está aquí, lo que pasa es que hay personas que por cuanto no pueden creer, le llaman herejía a lo mismo que ellos dicen que es la Santa Biblia de Dios, y entonces cosas que estén ahí que nos las pueden comprender, piensan que son herejías, pero no, es la verdad divina contenida en la Palabra de Dios, y cada cosa tiene una explicación bíblica, que es la revelación de lo que está ahí escrito.
Sin la revelación las personas encontrarían o pensarían que hay muchas contradicciones en la Biblia, pero con revelación encontrarían que hay muchas bendiciones en la Biblia y que no hay contradicciones; lo que algunas personas creen que son contradicciones, son malas explicaciones que ellos tienen acerca de las Escrituras; malas interpretaciones ocasionan que algunos piensen que hay contradicciones en la Palabra de Dios, pero no hay contradicciones, más bien lo que puede ser dicho es lo que Cristo le dijo a San Pedro: “Lo que no entiendes ahora, lo entenderás después.”
Así que algún día entenderemos completamente el misterio del Hijo de David viniendo en el Nombre del Señor, y para el Día Postrero veamos aquí lo que está prometido, capítulo 19 del Apocalipsis, verso 11 en adelante, dice:
“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea (aquí viene un jinete en un caballo blanco).
Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.”
Y ahora, este jinete que viene en un caballo blanco, el cual es Cristo, viene con un Nombre que nadie entiende, por lo tanto, es un Nombre nuevo, nuevo para muchas personas. Pero dice:
“...y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo (el único que lo conocía era el mismo jinete del caballo blanco).
Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS (vuelve el Verbo, la venida del Verbo, el Verbo regresando, y ya mismo vamos a ver cómo estará regresando).
Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.”
Esos son los creyentes en Cristo de todas las edades pasadas y también los de nuestro tiempo que serán transformados y entonces todos con cuerpos glorificados también vamos a seguir a ese jinete del caballo blanco, es Su ejército, son los ejércitos celestiales:
“De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones...”
¿Y vieron en el capítulo 2 del *Apocalipsis, que dice: “Y le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro”?
“De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”
Viene como Rey de reyes y Señor de señores, tiene escrito en Su vestidura este Nombre: “Rey de reyes y Señor de señores.” Y tiene un Nombre que ninguno conocía, un Nombre escrito que ninguno conocía, solo Él mismo, ese es el Nombre nuevo del Señor, y ese jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, versos 11 al 16, dice el reverendo William Branham en la página 256 del libro de “Los Sellos,” en español:
“Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel – la Palabra de Dios encarnada en un hombre.”
Ahí está el misterio para poder ser comprendido y poder entender el misterio del Hijo de David viniendo en el Nombre del Señor. Dos mil años atrás vino en el Nombre del Señor y con el Nombre del Señor, y con el Nombre de Dios, y para este tiempo final vendrá el Verbo nuevamente con un Nombre que nadie entiende, solamente lo entenderá él mismo.
Por lo tanto, ese Nombre será aquel que Él va a escribir sobre el vencedor, por lo tanto, solamente será comprendido a través del vencedor cuando lo esté dando a conocer, cuando esté dando a conocer este misterio, Cristo a través del vencedor que será el Ángel del Señor Jesucristo, será que estará dando a conocer ese misterio, revelando ese misterio, revelando el misterio del séptimo Sello, revelando el misterio de los truenos o lo que hablan los truenos, los truenos que es la Voz de Cristo hablando consecutivamente, estará revelándonos todas estas cosas y nuestra fe va a subir a tal grado que todas las cosas serán posibles para nosotros, y se va hacer posible el cumplimiento de la Visión de la Carpa, se va a hacer posible todo lo que fue visto en la Visión de la Carpa, las cosas que allí estaban sucediendo, y va a subir nuestra fe a tal grado que luego que los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos y los veamos, seremos también nosotros transformados.
Todo eso está en el programa de Cristo nuestro Salvador, todo eso está en el programa para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también que están aquí presentes y para los que están también a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes países escuchando este tema: “EL HIJO DE DAVID VINIENDO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”
Y cuando los judíos lo vean a Él viniendo por Su Iglesia, dirán: “Éste es el que nosotros estamos esperando.” Y ahí es donde podrán decir: “Bendito el que viene en el Nombre del Señor.”
“EL HIJO DE DAVID VINIENDO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”
Todavía tenemos todos la oportunidad de recibir bendiciones de la Dispensación de la Gracia, los que todavía no han recibido a Cristo, pueden recibirlo para que Cristo les reciba en Su Reino, les perdone y con Su Sangre les limpie de todo pecado, sean bautizados en agua en Su Nombre y Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y estén preparados para la Venida del Hijo de David viniendo en el Nombre del Señor y preparándonos para ser transformados y raptados, o sea, arrebatados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.
Por lo tanto, si hay alguna persona aquí presente o en alguna nación o en alguna iglesia en estos momentos, que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para lo cual pueden pasar al frente para que Cristo les reciba en estos momentos, y lo perdone, con Su Sangre lo limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, y así entre al Reino de Cristo, al Reino del Mesías.
Vamos a dar unos minutos para los que están presentes y para los que están en otras naciones también, para así orar por todos los que vendrán a los Pies de Cristo en esta ocasión. Vamos a pedirle que nos pasen aquí algunas imágenes de otras naciones, pues en todas las demás naciones también han estado escuchando la predicación del Evangelio de Cristo bajo este tema: “EL HIJO DE DAVID VINIENDO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR,” y ahora ha llegado el tiempo para recibir a Cristo y asegurar nuestro lugar en el Reino de Cristo, en el Reino del Hijo de David.
Todavía no ha llegado ninguna imagen, vamos a ver si de México, Venezuela, Colombia y demás países, pueden enviar algunas imágenes, vamos a dejarle a los técnicos nos pasen algunas imágenes, pues están en otros países recibiendo a Cristo los que no lo habían hecho todavía.
Si hay alguno aquí presente que todavía no ha recibido a Cristo, lo puede hacer y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, lo bautice con Espíritu Santo y Fuego luego que sea bautizado en agua en Su Nombre y produzca en usted el nuevo nacimiento.
Sabemos que hay muchas almas de Dios tanto en Puerto Rico como en las demás naciones, y Cristo los está llamando en este tiempo final. Aquí tenemos a Lima, Perú, donde estén recibiendo a Cristo como Salvador en una de las congregaciones, en una de las iglesias.
Cristo tiene muchas almas, muchos hijos, muchas ovejas en Puerto Rico, en República Dominicana, en Haití, en todas las islas del Caribe, en Venezuela, en Colombia, en Ecuador, en Perú, en Bolivia, en Paraguay, en Chile, en Uruguay, en Argentina, en Brasil, en la República Mexicana, en Guatemala, en Panamá, en El Salvador, en Costa Rica, en Nicaragua, en Honduras, en Norteamérica, en todas las naciones Dios tiene hijos y los está llamando en este tiempo final.
Él dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor.” Y también Él dijo: “El que es de Dios, la Voz de Dios oye,” y también dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy vida eterna.”
Es para darnos Vida eterna que Él nos llama por medio de Su Evangelio. Ninguna otra persona nos puede dar Vida eterna, solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo. Sin Cristo el ser humano está sin esperanza, sin Cristo el ser humano no tiene el futuro eterno asegurado, solamente podemos asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno, para lo cual tenemos que recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador.
Vamos a esperar que nos avisen. Tenemos desde la Trilla en Venezuela, imágenes de personas que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Cristo tiene muchas almas, muchas ovejas allá en Venezuela, y los está llamando, por lo tanto, el Reino de Cristo se está llenando de latinoamericanos y también de ciudadanos de otras naciones que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.
Cuando la persona recibe a Cristo y nace de nuevo, viene a ser ciudadano del Cielo, de la Jerusalén celestial, por lo cual San Pablo decía:
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya.”
O sea, para que sea un cuerpo glorificado, como el cuerpo glorificado que Él tiene, lo mismo que Él ha heredado, lo comparte con nosotros, somos coherederos con Cristo, sin Cristo no somos herederos de nada, somos herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús Señor nuestro, esa es la forma en que somos herederos de Dios, somos herederos de la Vida eterna por medio de Cristo nuestro Salvador.
Ya están listos, ¿en México también? Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en las diferentes naciones y también aquí en Puerto Rico, vamos a estar puestos en pie para orar por los que han venido a los Pies de Cristo. Con nuestras manos levantadas al Cielo, nuestros ojos cerrados, repitan conmigo lo que han venido a los Pies de Cristo, repitan conmigo esta oración.
Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.
Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre. Me rindo a Ti, me entrego a Ti en alma, espíritu y cuerpo, sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.
Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén y amén.
Y ahora, pueden ser bautizados los que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión, en donde quiera que ustedes se encuentren en estos momentos.
En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Estábamos con Cristo eternamente como simiente de Dios. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.
El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo nuestro Salvador la que nos limpia de todo pecado. Por lo tanto, conscientes del significado, del simbolismo del bautismo en agua, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.
El próximo viernes estaré con ustedes durante el día, de 2:00 a 3:00 de la tarde, ya a las 3:00 de la tarde estaré aquí con ustedes; o sea, que por ahí de 2:00 a 3:00 de la tarde ya yo estoy aquí.
¿A qué hora anunciaron la actividad? Ya a eso de las 3:00 de la tarde fue que Cristo murió, así que, sería bueno ya estar predicando a esa hora si es posible, y viendo las Escrituras sobre la muerte de Cristo, y todo este misterio de la muerte de Cristo.
Y también la Santa Cena, la Santa Cena nos conviene comenzar temprano para que puedan regresar temprano, así que la Santa Cena también la tendremos el viernes santo, este próximo viernes.
¿Saben cuándo fue la última cena del Señor? Fue viernes santo, pero fue en la noche, y la noche del viernes es sábado amanecer viernes; no como entre los gentiles que la noche del viernes es viernes para el sábado, pero la noche del viernes allá en medio del pueblo hebreo, la noche del viernes comienza el jueves, comienza jueves en la tardecita, ya oscurece y toda esa noche pertenece al viernes, y la noche del sábado comienza el viernes en la tarde.
Así que, es un poco diferente a como es entre los gentiles, pero como estamos estudiando un libro que viene de los judíos, necesitamos comprender esas cosas para entonce entender que la Santa Cena, la última cena, la pascua Cristo la tomó el viernes, la noche del viernes, y la noche del viernes es primero que el día; o sea, que sería jueves a amanecer viernes que Cristo tomó la última pascua, la última Cena con Sus discípulos. Y nosotros vamos a estar en la en la cena, la Santa Cena el viernes, pero en la parte del día. Así que, siempre el viernes santo es el mejor día de todos para tomar la Santa Cena y lavatorio de Pies.
Recuerden que en la pascua se llevaba a cabo no solamente tomar la cena, sino también se celebraba con un cordero, y también el lavatorio de pies, eso fue lo que Cristo hizo. Así que, era también la forma de tomar la pascua en los tiempos de Jesús.
Y así se celebra en medio del Cristianismo tipificando el cuerpo de Cristo en el pan, y tipificando´la Sangre de Cristo en el vino, y luego el lavatorio de pies dando testimonio que Cristo nos mantiene limpios todo el tiempo, pues siempre que fallamos en algo pedimos perdón a Cristo, y Cristo nos perdona y con Su Sangre nos limpia de todo pecado. Él continúa siempre haciendo intercesión por nosotros en el Cielo, con Su propia Sangre.
Que Dios les bendiga y les guarde, y nos estaremos viendo el próximo viernes y también el próximo domingo.
Quiero aprovechar la oportunidad para agradecerles a todos los ministros y sus congregaciones y a ustedes aquí presentes, por el respaldo que le han estado dando al proyecto de La gran Carpa-Catedral que está siendo construida en Norteamérica y que ya han estado enviando las diferentes partes de esa construcción, pero faltan algunas para luego ser instalada acá en Puerto Rico.
Todavía falta trabajo y después que ya hayan enviado toda La Carpa, todos los materiales luego falta el piso que es concreto, y luego instalarla, así que tomara algún tiempo y también dice el misionero Miguel Bermúdez Marín que le dijo el reverendo José Benjamín Pérez que se necesita un super esfuerzo, para que ocurra un super milagro, para cumplir con todos los compromisos que hay para que esté ya pronto aquí los materiales que ya están fabricados y lo que falta por fabricar para así tener todo ya en Puerto Rico, y luego hacer la etapa que corresponde acá en Puerto Rico de la construcción del piso y demás cosas que hay que hacer.
Así que agradezco mucho también a ustedes y a todos los ministros y congregaciones el super esfuerzo que están haciendo para que ocurra ese super milagro en un tiempo en que hay dificultades económicas en todos los países; pero cuando hay dificultades, cuando hay problemas es que necesitamos un super milagro de parte de Dios, usándonos Él para ese super milagro.
Bueno, que Dios los bendiga y les guarde y adelante trabajando en el programa de Dios.
Dejo nuevamente al reverendo José Benjamín Pérez para indicarles lo que han de hacer de ahora en adelante, recordando siempre que Cristo nos ama a todos y que Él viene por nosotros para llevarnos a la Cena de las Bodas del Cordero, y que eso es para muy pronto.
Yo espero que sea como dicen ustedes: “Lo más pronto posible,” no quisiera llegar a cien años sin ser transformado, porque ya en cien años uno tiene un poco de dificultad para caminar y para comer también y para dormir también.
Así que, con cien años la vida es un poco más difícil en este tiempo. Yo deseo que sea lo más pronto posible, y estaré haciendo mi parte y cada uno haga su parte y tenga su vida arreglada con el Señor.
Todos queremos ser transformados e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero lo más pronto posible, así que, estemos listos; con lo que hemos escuchado hoy, yo creo que nos sube la fe y lo que escucharemos también el próximo viernes nos ayudará y también lo del próximo domingo nos vamos ayudar también.
Teníamos para comenzar a la 1:00 de la tarde la transmisión, ¿qué hora es? Las 2:00 menos 7 minutos, así que ya la transmisión de la 1:00 ya se tuvo y la comenzamos como a las 12:00 ó 12:00 y algo, un poquito antes de la 1:00.
Así que, Dios les bendiga y les guarde, y dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez.
Dios les bendiga y les guarde a todos.
“EL HIJO DE DAVID VINIENDO EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”
