Muchos pueblos en el valle de la decisión

Martes, 12 Mayo, 2009 - Sao Paulo BRA - 1 hora, 9 minutos


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Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Domingo, 10 de mayo de 2009
San Pablo-SP, Brasil

Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos y compañeros en el ministerio presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión.
A todas las madres felicidades en este vuestro día: Parabéns.
En esta ocasión leemos en Joel, capítulo 3, verso 1 en adelante, donde nos dice:
“Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén,
reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra;
y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber.
Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.”
Y ahora, continuamos en el verso 9:
“Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.
Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
Y Jehová rugirá desde Sión, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.”
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
“MUCHOS PUEBLOS EN EL VALLE DE LA DECISIÓN.”
En este pasaje profético nos habla de lo que sucederá en el tiempo final o fin del tiempo, y esto corresponde al tiempo de la gran tribulación; y este es el juicio divino que estará viniendo sobre la Tierra, es del mismo juicio que nos habla en Zacarías, capítulo 12, donde nos dice del verso 8 en adelante... aún podemos leer antes, verso 4 en adelante, dice:
“En aquel día, dice Jehová, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete; mas sobre la casa de Judá abriré mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera.
Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Tienen fuerza los habitantes de Jerusalén en Jehová de los ejércitos, su Dios.
En aquel día pondré a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre leña, y como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar, en Jerusalén.
Y librará Jehová las tiendas de Judá primero, para que la gloria de la casa de David y del habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.
En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.
Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.
Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.
En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido.
Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí.”
Y sigue así enumerando las casas, las familias que van a estar así, lamentando cada familia por sí.
Y ahora, en el capítulo 14 nos dice, verso 1 en adelante de Zacarías:
“He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.
Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.
Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.”
En estos pasajes nos habla de lo que estará sucediendo en la tierra de Israel, allá en Jerusalén, lo cual producirá una tercera guerra mundial, la cual será atómica. Y luego de eso que estará sucediendo durante el tiempo de la gran tribulación, llamada también la apretura de Jacob, lo cual corresponde al tiempo de la segunda parte de la semana número setenta de la profecía de Daniel, capítulo 9.
Ahora, podemos ver que esto será inevitable, esa guerra decidirá el futuro de la humanidad y por consiguiente el futuro de Israel y de todo el Medio Oriente. Para el problema del Medio Oriente esa será la única solución permanente o que traerá la solución permanente a los conflictos del Medio Oriente, esto es conforme a la Palabra profética escrita en la Sagrada Escritura, la Sagrada Biblia, la cual los hebreos la tienen y el Cristianismo le llama el Antiguo Testamento.
Pero estas mismas cosas las encontramos en el Nuevo Testamento, las encontramos en el Evangelio según San Mateo, Evangelio según San Marcos, Evangelio según San Lucas y Evangelio según San Juan; esto es de lo que nos habla Cristo en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28 cuando nos dice que el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre, y entonces pagará a cada uno según sus obras.
También en San Mateo, capítulo 25, versos 31 al 46, dice Cristo que cuando el Hijo del Hombre se siente en el Trono de Su gloria, el cual es el Trono de David, serán reunidas delante de Él todas las naciones; y Él las va a juzgar, y ese juicio va a decidir el futuro de cada nación del planeta Tierra. Unas van a ser unidas a Israel, y otras van a ser rechazadas por el Hijo del Hombre y van a desaparecer del planeta Tierra.
Ahora, podemos ver que habrá muchos pueblos en el valle de la decisión; no encuentran la solución al problema del Medio Oriente, el cual ha venido por siglos, por milenios. Pero la única solución será esa guerra que está señalada en la Escritura, lo cual corresponde también a la guerra del Armagedón. Todo eso se entrelaza una cosa con la otra.
Ahí Cristo viniendo con su ejército celestial, el cual es el Jinete del Caballo Blanco con las huestes celestiales de Apocalipsis 19, para quitar el reino de los gentiles, ponerle fin y establecer el Reino de Dios en la Tierra, que será la restauración del Reino de David. Dice la Escritura en Apocalipsis, capítulo 19, que la bestia con sus ejércitos le va hacer guerra al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19. Eso está en Apocalipsis, capítulo 19, verso 19 en adelante, que dice:
“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.
Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.
Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”
Ahí nos muestra que habrá un enfrentamiento muy grande, y eso será un enfrentamiento entre Cristo y el anticristo; en el Mesías estará el Espíritu Santo, y en el anticristo estará el espíritu del maligno, o sea, el diablo, que es un espíritu y se vestirá de carne; o sea, un velo de carne que será el anticristo, el hombre de pecado.
Y ahora, podemos ver que algo muy terrible se acerca para la humanidad. Las naciones no le encuentran la solución a los problemas que tienen en la actualidad, los cuales se van multiplicando; pero habrá una solución que traerá la paz permanente para el Medio Oriente y para todas las naciones, y eso será en el glorioso Reino del Mesías.
Pero antes de venir ese Reino, antes de ser establecido y traer la paz a Israel y a toda la humanidad, habrá una guerra, es inevitable, está en la Palabra profética para el Día Postrero, para el tiempo final; y lo que está escrito, cumplimiento tiene.
Por eso dice la Escritura (San Pedro) que estemos atentos a la Palabra profética que alumbra como una antorcha en lugar oscuro, alumbra como una antorcha en medio del reino de las tinieblas, en medio del reino de los gentiles, reino que con su gente caminan a tientas, caminan en oscuridad. Pero, la Palabra de Dios dice:
“Despiértense las naciones (es tiempo para las naciones despertar), y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.”
Aparentemente la solución del Medio Oriente, de los problemas del Medio Oriente no ha encontrado una solución; pero Dios tiene la solución: el juicio divino que está profetizado. De eso también nos habla Malaquías, en el capítulo 4 cuando nos dice:
“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.
Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies...”
Durante la gran tribulación se cumplirá el día ardiente como un horno, en donde dice que los malos serán estopa y serán abrasados, quemados; pero para los que temen el Nombre del Señor, dice que nacerá el sol de justicia, Cristo es el sol de justicia, Él dijo: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas; mas tendrá la luz de la vida.”
Para los que temen el Nombre del Señor nacerá en un nuevo día dispensacional el sol de justicia, o sea, la Venida del Señor; Cristo, el Mesías, el Cristo, el Ángel del Pacto, viene en ese día del Señor prometido para traer el juicio sobre las naciones y por consiguiente traer la solución a los problemas del Medio Oriente y los problemas de todas las naciones. Sigue diciendo:
“Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.”
Durante el Reino milenial del Mesías, estarán los que entrarán a ese Reino caminando sobre las cenizas de los que murieron en la gran tribulación.
“Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.”
La promesa es que antes de que venga ese día grande y terrible, o sea, antes que venga la gran tribulación y aún antes que venga el séptimo milenio, que es el Día Postrero, y por consiguiente el día del Señor representado en el sábado; y por eso, tiene que ser el séptimo milenio: porque el sábado es el séptimo día de la semana, y por consiguiente es el día del Señor para el judaísmo, el sábado, el séptimo día para dedicarlo a Dios (es un tiempo de reposo); y también el séptimo día milenial es el día para el Reino del Mesías, y por consiguiente la Tierra y sus habitantes reposarán en ese día milenial, tendrán paz y comunión con Dios, “en aquel día el Señor será uno, y uno su nombre, y el Señor será rey sobre toda la tierra,” eso está en Zacarías, capítulo 14, verso 9.
Ahora, vean todas las cosas que anteceden al Reino milenial del Mesías. Por esa causa muchos pueblos estarán en el valle de la decisión en este tiempo final, no saben cómo resolver los problemas que tiene la humanidad, sus gobernantes no saben cómo resolver permanentemente los problemas que tienen en sus países. Es que el reino de los gentiles ha llegado a su etapa final, por eso es que en Apocalipsis, capítulo 11, nos dice de la siguiente manera...capítulo 11, verso 15 en adelante dice del Apocalipsis:
“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”
El Mesías le pone fin al reino de los gentiles, a los reinos de este mundo, y establece el Reino de Dios en la Tierra, y así restaura el Reino de David, y restaura a Israel en el Reino de David; y a ese Reino de David que hereda el Mesías Príncipe, se unirán muchas naciones de entre los gentiles, las cuales recibirán la bendición de Dios en ese Reino, recibirán justicia social y recibirán la paz imperecedera que tanto anhela cada nación y por consiguiente también cada individuo.
La solución a los problemas de la familia humana está en la Venida del Mesías y establecimiento de Su Reino en la Tierra, por eso dice que “los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo.” Eso va a ser cumplido. También dice:
“Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios.”
Esos veinticuatro ancianos son los doce patriarcas, hijos de Israel (o sea, hijos de Jacob), y los doce apóstoles del Señor, sin incluir a Judas Iscariote, el cual perdió la bendición de sentarse en ese trono, y ese trono le tocó a otro apóstol.
Ahora vean, por esa causa es que Cristo decía a Sus discípulos: “Ustedes se sentarán en doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel.” Eso nos habla de la teocracia, Dios colocando jueces para juzgar a las doce tribus de Israel, algo parecido paralelo a eso será para los gentiles, en donde los diferentes mensajeros de Cristo para Su Iglesia entre los gentiles, estarán también sentados en tronos, y tendrá que ver esa posición con los gentiles que entrarán al Reino del Mesías.
Ahora, recuerden que esos veinticuatro ancianos están en el Cielo y están sentados en veinticuatro tronos (los doce patriarcas y los doce apóstoles son veinticuatro), y sus tronos están delante de Dios. Sigue diciendo:
“Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.
Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.”
Dice que Dios va a destruir a los que destruyen la Tierra:
“Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”
Eso nos habla de juicio divino saliendo desde el Trono celestial de Dios, porque ya Cristo no estará en el Trono del Padre como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por los seres humanos. Ya habrá salido del Trono del Padre y ya será el León de la Tribu de Judá, el Rey de reyes y Señor de señores, para reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.
Ahora, podemos ver cuál es la situación presentada en la Palabra profética, que como una antorcha alumbra en este tiempo oscuro para las naciones.
“MUCHOS PUEBLOS EN EL VALLE DE LA DECISIÓN.”
La decisión final será una tercera guerra mundial que será atómica, como solución a los problemas del Medio Oriente, pero ya todo eso está en la Escritura profetizado, por lo tanto, así se va a cumplir.
Lo importante es estar agarrado del Ángel del Pacto, de Cristo nuestro Salvador, para estar recibiendo las bendiciones divinas a través de Cristo, y estar preparados para ser transformados en este tiempo final y ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.
Hemos estado viendo que las señales que Cristo dio que estarían llevándose a cabo para el tiempo final y para la Venida del Mesías, y para la resurrección de los muertos creyentes en Cristo y para la transformación de los vivos, lo cual será la redención del cuerpo, la adopción de los hijos e hijas de Dios en y con cuerpos eternos, inmortales y glorificados y jóvenes para toda la eternidad. Las señales, ya hemos estado viéndolas por años; por lo tanto, lo que Cristo dijo que hagamos, eso es lo que estamos haciendo.
San Lucas, capítulo 21, versos 27 al 28, dice:
“Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.
Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”
“Nuestra redención.” Esa redención de la cual nos habla se refiere a la redención del cuerpo, o sea, la transformación de los vivos en Cristo. Eso está en Romanos, capítulo 8, verso 21 en adelante que dice:
“Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.
Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;
y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”
La redención de nuestro cuerpo que será nuestra transformación, eso es la glorificación para cada creyente en Cristo; para los que murieron: resurrección en cuerpos glorificados; y para los que estén vivos creyentes en Cristo: transformación. Por eso San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30, nos dice:
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
Para el día de la redención, o sea, para el día del Señor, para el día milenial séptimo, que es el día del Señor donde todas estas cosas tienen que ser cumplidas, por esa causa nos dice que levantemos nuestras cabezas porque nuestra redención está cerca, por cuanto hemos estado viendo todas las señales que Él dijo que estarían siendo manifestadas para el tiempo en que la Venida del Señor tiene que ser cumplida, y la resurrección de los muertos en Cristo tiene que ocurrir y la transformación de los vivos tiene que ser llevada a cabo.
Estamos en el tiempo en que de un momento a otro ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los que vivimos. Por lo tanto, estemos con nuestras cabezas levantadas al Cielo, levantadas a Cristo, levantadas a las cosas celestiales, a las cosas espirituales.
“MUCHOS PUEBLOS EN EL VALLE DE LA DECISIÓN.”
Así están las naciones. Pero los creyentes en Cristo están con su mente, con su pensamiento en las cosas celestiales, en las cosas de arriba, del Cielo, pensando y creyendo en lo que Cristo ha prometido llevar a cabo en este tiempo final con los creyentes en Él.
Pero las naciones, los pueblos, están en el valle de la decisión, y se van a reunir en ese territorio y va a ocurrir lo que Dios dice que será el juicio sobre las naciones, juntará a todas las naciones en el valle de Josafat, en el valle de la decisión, y las juzgará.
Por lo tanto, estemos preparados. Recuerden que dice que antes que venga el día grande y terrible del Señor, Él enviará a Elías, por lo tanto, Elías estará en medio del pueblo de Dios.
Recuerden que él en su primera aparición y luego en su segunda también, lo hizo en medio de las diez tribus del Norte, o sea, del reino del Israel, porque él también era perteneciente al reino del Norte, a la casa de Israel, a la casa de las ovejas perdidas de Israel que más adelante se perderían, y por eso vendría el Mesías para buscar y salvar las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Ahora, hemos visto muchos pueblos en valle de la decisión, hemos visto esto en la Palabra profética que alumbra en lugar oscuro, que alumbra en medio de la oscuridad en que se encuentra la humanidad. Vendrá la solución de acuerdo a como Dios ha dicho. También vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos en Cristo, y entonces todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo serán físicamente inmortales, con cuerpos eternos, jóvenes y glorificados, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador. De eso es que nos habla San Pablo en Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21; y Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 17; y Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58.
Nos habla que será a la final Trompeta, porque será sonada la Trompeta, tocada la Trompeta y los muertos en Cristo resucitarán primero, y luego nosotros los que vivimos seremos transformados. Eso será a la final Trompeta, esa gran Voz de Trompeta, el mensaje final de Dios por medio del Espíritu de Cristo en medio de Su Iglesia, un mensaje para todos los seres humanos.
Y ahora, con el mensaje de la gran Voz de Trompeta viene la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Estamos en el tiempo final, en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en el tiempo que todas las personas anhelaban vivir.
Por lo tanto, aprovechemos bien el tiempo en las cosas de Dios, preparándonos para nuestra transformación y arrebatamiento para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, estemos preparados para nuestra transformación.
Los pueblos están en el valle de la decisión, y literalmente van a estar allí representados en líderes políticos y líderes militares; por lo tanto, tenemos que nosotros estar preparados con Dios para nuestra adopción, para nuestra redención física, la redención del cuerpo.
Todas las señales del fin del tiempo están manifestadas, lo cual indica que hemos llegado al Día Postrero, en donde una gran Voz de Trompeta que será la Voz de Cristo, del Espíritu Santo, estará hablándonos y dándonos a conocer todas las cosas que deben suceder pronto, entre las cuales está lo que hemos estado hablando.
“MUCHOS PUEBLOS EN EL VALLE DE LA DECISIÓN.”
Si usted no ha recibido a Cristo como su Salvador, puede hacerlo en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, ustedes que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo si no lo han hecho todavía, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo.
Vamos a dar unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo, las personas que han escuchado en su alma la Voz de Cristo y que todavía no habían venido a los Pies de Cristo.
Cristo dice que estemos preparados. Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de San Pablo, en toda la República del Brasil y también en todas las naciones latinoamericanas, en Norteamérica también y en todas las naciones, y los está llamando en este tiempo final. Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna.”
Es para darnos Vida eterna que Él ordenó a Sus discípulos ir por todo el mundo predicando el Evangelio a toda criatura, y dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).
Es para darnos la Vida eterna que se predica el Evangelio y nace la fe de Cristo en nuestra alma, creemos y lo recibimos como nuestro único y suficiente Salvador.
Pueden todavía continuar viniendo a los Pies de Cristo, los que están presentes y los que están también en otras naciones. Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo. Cristo tiene mucho pueblo en esta ciudad y en esta nación, y en todas las naciones, y los está llamando en este tiempo final.
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido,” dice Cristo en San Lucas, capítulo 19, verso 10. Porque no es la voluntad de nuestro Padre celestial que se pierda uno de estos pequeños, uno de estos hermanos de Jesucristo. De eso es que también nos habla en San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14. La voluntad de Dios es que nos salvemos a través del Salvador, que es Jesucristo:
“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).
La voluntad de Dios es que seamos salvos y vivamos eternamente. Por esa causa fue que Dios envió a Jesucristo al mundo, y esa fue la expresión máxima del amor de Dios hacia el ser humano, porque siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros, y así se mostró el amor de Dios por medio de Cristo hacia nosotros. Eso está en Romanos, capítulo 5, verso 6 al 10. Y San Juan, capítulo 3, verso 16, dice:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Todos queremos vivir eternamente, y para lograr la Vida eterna recibimos a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Él vino para salvarnos. Todos queremos vivir eternamente. Si vivir en estos cuerpos mortales en esta vida temporera es tan bueno, cómo será con un cuerpo eterno, con un cuerpo joven para la eternidad, un cuerpo glorificado, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo. Así será el cuerpo que Cristo me va a dar, ¿y a quién más le va a dar ese cuerpo glorificado? A cada uno de ustedes también, porque ustedes han creído en Jesucristo como vuestro único y suficiente Salvador.
Todos vamos a ser a Su imagen y semejanza. Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. En las demás naciones también pueden estar puestos en pie, y si falta alguno por venir a los Pies de Cristo en las demás naciones y también entre los que están aquí presentes, puede pasar al frente para recibir a Cristo como su Salvador, dando testimonio público de su fe en Cristo.
Ya nació la fe de Cristo en vuestra alma, porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios; y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Levantemos nuestras manos al Cielo, a Cristo, y con nuestros ojos cerrados los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:
Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos; creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio único por nuestros pecados, el Sacrificio de Expiación por nosotros. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.
Señor Jesucristo, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Sálvame, Señor, perdona mis pecados y con Tu Sangre límpiame de todo pecado y bautízame con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento.
Sálvame, Señor, Te lo ruego, en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.
Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.
Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes escucharon la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en vuestra alma y lo han recibido como vuestro Salvador.
Ahora, ustedes me dirán: “Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo.’ ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.
El bautismo en agua es un mandamiento del Señor, aun el mismo Jesucristo fue bautizado en agua por Juan el Bautista. El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo nuestro Salvador la que nos limpia de todo pecado. Pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, en el cual la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.
Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere el mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.
Al comprender el significado, la tipología del bautismo en agua, podemos ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.
Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión.
Que Dios les continúe bendiciendo a todos, les cuide, les proteja en vuestra trayectoria terrenal, en esta vida terrenal que nos ha tocado vivir en este planeta Tierra.
Dejo al reverendo, licenciado Oswaldo Aparecido Natale con ustedes, para que les indique hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.
Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto.
Dios les bendiga y les guarde a todos.
“MUCHOS PUEBLOS EN EL VALLE DE LA DECISIÓN.”