La fe que hace posible todo
Domingo, 24 Mayo, 2009 - Palmira Valle COL - 26 minutos
Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Domingo, 24 de mayo de 2009
Palmira Valle, Colombia
Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Siempre deseamos las bendiciones de Dios, y lo más grande de todas las bendiciones es la salvación de nuestra alma.
Ahora, leemos en San Marcos, capítulo 9, versos 14 en adelante. Eso fue cuando Cristo bajó del Monte de la Transfiguración y encontró Sus discípulos que habían quedado en la parte de abajo de la montaña, los encontró con un problema grave que no podían resolver; veamos:
“Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron.
El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?
Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,
el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.
Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.
Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos.
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.
Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.
Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó.
Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.”
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema para esta ocasión es: “LA FE QUE HACE POSIBLE TODO.”
La Escritura dice que sin fe es imposible agradar a Dios, todos creemos en Dios, todos oramos a Dios y todos hacemos nuestras peticiones a Dios, pero recuerden que sin fe es imposible agradar a Dios, sin fe es imposible obtener la respuesta a lo que nosotros le pedimos a Dios; pero si puedes creer: “Al que cree todo es posible.”
Por esa causa las cosas que nosotros deseamos de Dios y las pedimos a Dios, tenemos que creer con toda nuestra alma que las vamos a recibir. Recuerden que la fe viene por el oír, “y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” [Romanos 10:10].
Usted tiene que basar sus peticiones, fundarlas en la Palabra de Dios, en lo que Dios ha prometido, y Él ha dicho que todo lo que pidieres al Padre en Su Nombre, Él lo hará. Es una promesa de Cristo; y al creerla de todo corazón, pedimos creyendo y Él nos dará las peticiones de nuestro corazón que hemos expresado hablándole en oración a Dios.
Ahora, de todas las peticiones mas grandes que se pueden hacer, hay una que es la mayor, la cual fue hecha a San Pablo por el carcelero de Filipo, en la ocasión en que San Pablo y Silas estaban presos en la cárcel, allí en el capítulo 2 del libro de los Hechos. Ellos cantaban a Dios. Vamos a ver el pasaje, les voy a dar pasaje correcto... se los cité mal, ¿Miguel, lo tienes por ahí cerca? [Hechos] 16:25. En esta ocasión en que San Pablo está preso... vean ustedes, dice comenzando en el verso 22:
“Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.
Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.
El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.
Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.
El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;
y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.
Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.”
Ahora, la pregunta del carcelero era: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Pablo le dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.” La cosa más difícil e imposible para el ser humano es la Salvación; pero para el que cree nada es imposible.
Ahora, tiene la persona que creer correctamente. Para el que cree, el que cree en el Señor Jesucristo, es posible obtener la Salvación y Vida eterna.
Vivir en esta tierra es un privilegio, aún con todos los problemas que hay en las naciones, aún con todos los problemas económicos que hay en los hogares. ¿Por qué es un privilegio y es una bendición? Porque es el tiempo en que toda persona que es alma viviente, viene en un cuerpo de carne para tener la oportunidad de obtener la Salvación y Vida eterna creyendo en el Señor Jesucristo. Mientras vive en la tierra tiene esa oportunidad. Por eso Cristo mandó a predicar el Evangelio diciendo:
“Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16].
Ahora, la Salvación y Vida eterna depende de creer. Lo mas imposible, lo mas difícil, lo imposible para el ser humano: la salvación del alma, para el que cree en Cristo es posible.
Yo escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma, creí en mi corazón y lo confesé como mi único y suficiente Salvador y obtuve la Salvación y Vida eterna. Lo que era imposible para mí obtener humanamente, lo obtuve creyendo en nuestro amado Señor Jesucristo, porque para el que cree todo es posible, y lo más grande, obtener la Vida eterna, es posible para el que cree en el Señor Jesucristo; yo la obtuve, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.
Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, al escuchar el Evangelio de Cristo y nacer la fe de Cristo en su alma en esta ocasión, ahora usted está creyendo en su alma, en su corazón. La fe viene por el oír: el oír el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para Salvación.
Y ahora, por cuanto Cristo murió en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, para darnos la Salvación y Vida eterna; ahora usted tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como su único y suficiente Salvador, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, y le bautice con Espíritu Santo y Fuego luego que usted sea bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.
Por lo tanto, puede pasar al frente para dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como su único y suficiente Salvador. El carcelero preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Pablo y Silas le dijeron: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.”
Y usted que todavía no ha recibido a Cristo y quiere ser salvo, quiere vivir eternamente en el Reino de Dios: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.”
Ahora, tiene la oportunidad de pasar al frente y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino. Pueden ya venir a los Pies de Cristo para que se haga posible el deseo del alma que usted tiene allá en lo profundo de su corazón: la Salvación y Vida eterna. Es posible creyendo en Cristo, obtener la Salvación y Vida eterna, es posible creyendo en Cristo obtener la Vida eterna, y por consiguiente el seguro de Vida eterna por medio de Cristo.
Dios nos ha dado Vida eterna, y esta vida está en Su hijo Jesucristo. El que tiene al Hijo tiene la Vida, la Vida eterna. El que no tiene al Hijo, a Jesucristo, no tiene la Vida eterna. Jesucristo tiene la exclusividad de la Vida eterna, y la da a aquellos que lo reciben como su único y suficiente Salvador, creyendo en Él de todo corazón.
Todos tenemos la misma oportunidad y todos tenemos el libre albedrío para creer o dudar. Dudar no es bueno, porque dudar, no creer a Dios y Su Palabra, impide que recibamos las bendiciones de Dios. Creer en Dios y Su Palabra, creer en Cristo es la bendición más grande que un ser humano puede tener, porque obtiene todas las bendiciones de Dios por medio de Jesucristo nuestro Salvador.
En los tiempos del antiguo Testamento en medio del pueblo hebreo, en el tabernáculo que construyó Moisés en el desierto y en el templo que construyó el rey Salomón en Jerusalén, se sacrificaban animalitos por el pecado del pueblo, los cuales eran tipo y figura de Cristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario.
Luego de la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, ya Dios no acepta sacrificios de animalitos; porque hay un Sacrificio perfecto realizado por Jesucristo nuestro Salvador: el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados llevado a cabo en la Cruz del Calvario, para que todo ser humano tenga un Sacrificio de Expiación por sus pecados y pueda obtener el perdón de sus pecados, creyendo en Cristo y confesando a Cristo sus pecados; Cristo lo perdona y con Su Sangre lo limpia de todo pecado, es bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en la persona el nuevo nacimiento, nace a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.
Bien dijo Cristo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu no puede entrar al Reino de Dios.” Y todos queremos entrar al Reino de Dios, para lo cual todos tenemos que nacer del agua, o sea, de la predicación del Evangelio de Cristo y del Espíritu, del Espíritu Santo, y así es como nacemos en el Reino de Dios, entramos al Reino de Dios al Redil del Señor.
Todos ustedes tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida; y por eso han estado escuchando la predicación del Evangelio y por eso ha nacido la fe de Cristo en vuestra alma. Pues Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy vida eterna.”
Se predica el Evangelio para que así escuchen la Voz de Cristo que es el Evangelio, y reciban a Cristo como Salvador y Cristo les dé Vida eterna a esas personas, a esas almas de Dios que han aparecido en la Tierra en cuerpos humanos, para tener la oportunidad de obtener la Vida eterna, creyendo en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.
Todavía hay mas personas que como ustedes quieren vivir eternamente, quieren la Vida eterna y ya han escuchado qué deben hacer para tener la Vida eterna: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Preguntó el carcelero: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa.” Dijo Pablo y Silas al carcelero; y creyó y fue bautizado él y su casa, y estaban muy felices en haber creído en el Señor Jesucristo, trajo felicidad para el alma de este hombre y su familia.
En Cristo está la felicidad, en Cristo está la Vida eterna, en Cristo está toda bendición de Dios para el ser humano. Los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en esta ocasión.
Los niños también pueden venir a los Pies de Cristo, pues ya tienen conciencia del bien y del mal, luego que ya tienen diez años; por lo tanto, pueden venir los niños de diez años en adelante a los Pies de Cristo, Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños. Él dijo: “Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”
Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo para ser salvos por Jesucristo nuestro Salvador. Recuerde que Cristo dijo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (San Lucas, capítulo 19, verso 10. Y San Mateo, capítulo 18, versos 11 al 14). Porque no es la voluntad de Dios que se pierda uno de estos pequeñitos, de estas ovejas del Señor, de estos hijos e hijas de Dios, hermanos menores de Jesucristo el Hijo de Dios. Él es nuestro hermano mayor, Él vino por nosotros para salvarnos, para darnos la Vida eterna, para regresarnos al Reino de Dios.
Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en esta ocasión aquí presentes, y los que están también en otras naciones conectados con esta transmisión a través del canal WSS, del satélite Amazonas y de internet en diferentes naciones.
Vamos a preguntar a los que están en las cámaras si ya se completó allá en las diferentes naciones el llamamiento. Vamos ya a orar por ustedes, para que Cristo les reciba en Su Reino y así quede asegurado el futuro eterno de ustedes con Cristo en Su Reino eterno.
Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios, lo que es imposible para los hombres, es posible para todo aquel que cree en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador, esa es la fe que hace posible todo; la fe en Jesucristo nuestro Salvador hace posible la Vida eterna para nosotros.
Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos y están presentes o en otras naciones, repitan conmigo esta oración:
Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.
Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.
Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.
Cristo les ha recibido en Su Reino, Cristo ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes escucharon la predicación del Evangelio de Cristo y lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.
Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible, porque Él dijo:‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” [San Marcos, capítulo 16, verso 15 al 16]. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.
El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo.
Aun el mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista para cumplir toda justicia, y los apóstoles también fueron bautizados por Juan el Bautista. Cuánto más nosotros necesitamos ser bautizados para cumplir toda justicia.
Cuando Pedro predicó el Día de Pentecostés, los que creyeron fueron bautizados y eran como tres mil personas. Es que en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Ahí tenemos el simbolismo del bautismo en agua.
Por lo tanto, bien pueden identificarse con Cristo siendo bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo los bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.
Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.
Dejo en estos momentos al ministro, al reverendo Mario Alberto Villegas, y en cada nación al ministro correspondiente para que les indiquen hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.
Con nosotros el reverendo Villegas, para indicarles hacia dónde dirigirse para colocarse ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación dejo al ministro correspondiente.
Dios les bendiga y les guarde a todos.
“LA FE QUE HACE POSIBLE TODO.”
