El Ángel del Pacto engrandeciendo a Josué frente al Jordán

Domingo, 31 Mayo, 2009 - Cayey PRI - 0 seconds


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Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Domingo, 31 de mayo de 2009
Cayey, Puerto Rico

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes.
Un saludo muy especial para el misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín, que se encuentra en Bogotá; y también para el doctor Salomón Cunha y la doctora Kélita Machado que se encuentran en Jerusalén. Que Dios les bendiga y les use siempre grandemente en Su Programa.
Para esta ocasión leemos en Josué, capítulo 3, verso 1 en adelante donde dice (esto fue cuando iban a cruzar el Jordán), dice:
“Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.
Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,
y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,
a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella.
Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.
Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.
Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.
Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán.
Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.
Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo.
He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán.”
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
“EL ÁNGEL DEL PACTO ENGRANDECIENDO A JOSUÉ FRENTE AL JORDÁN.”
Moisés fue el instrumento de Dios para la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, conforme a la promesa que Dios había hecho a Abraham en Génesis, capítulo 15, versos 12 al 19.
Moisés recibió la visita de Dios en la Columna de Fuego, el Ángel del Pacto, el cual le apareció, o sea, Dios en Su cuerpo angelical envuelto en aquella Luz Sagrada, es enviado conforme a como Dios le había prometido a Abraham que libertaría a su descendencia a los cuatrocientos años de esclavitud en una tierra extraña que vino a ser Egipto, el territorio donde el faraón que no conocía a José, esclavizó a los hebreos.
Y ahora, en el capítulo 3 del Éxodo, le aparece a Moisés y le dice que lo envía para la liberación del pueblo, porque Dios ha mirado a Su pueblo y ha escuchado, ha visto su angustia, ha escuchado sus gemidos y ha descendido Dios para libertarlos.
¿Cómo descendió Dios? En el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, que es el cuerpo angelical de Dios, el cual aparece en forma de una Luz sagrada, y algunas veces se deja ver en la forma de un hombre de otra dimensión.
En el capítulo 3 del Éxodo, cuando el Ángel, Dios por medio del Ángel envía a Moisés, Moisés le dice:
“He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros (Éxodo, capítulo 3, versos 13 en adelante).
Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.
Vé, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto.”
Y ahora, aquí tenemos la orden de Dios por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto a Moisés. En el capítulo 6 de este mismo libro del Éxodo, verso 1 al 3, dice Dios:
“Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.
Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ
Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.”
Y ahora, esto muestra que la revelación del Nombre de Dios la obtiene el profeta Moisés, revelación que no había obtenido ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob ni los patriarcas. Ahora, Moisés es el primer hombre que obtiene la revelación del Nombre eterno de Dios. Por eso es que luego en el libro de *Éxodo, capítulo 23, dice Dios a Moisés, versos 20 en adelante, vamos a ir el Éxodo, capítulo 23, verso 20 al 23, dice:
“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.
Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”
¿Dónde está el Nombre de Dios? En Su Ángel, el Ángel del Pacto, por eso cuando Moisés le pregunta cuál es Su Nombre, el Ángel le contesta dándole el Nombre eterno de Dios:
“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.
Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”
Y ahora, sabiendo que el Ángel del Pacto es ese hombre de otra dimensión llamado el Ángel de Jehová en medio del Cristianismo, y llamado el Ángel del Señor entre los judíos, encontramos que ese es el cuerpo angelical de Dios, ese es el Cristo, el Ángel ungido con la presencia de Dios, el cual lo encontramos en todo el Antiguo Testamento, y ese es el Verbo que era con Dios y era Dios, porque Dios estaba en él, es el cuerpo angelical de Dios, y por consiguiente ahí está el Nombre de Dios.
Y ahora, encontramos que a través de ese Ángel de Dios es que Dios ha estado obrando todo el tiempo, es el Verbo que era con Dios, por medio del cual Dios creó todas las cosas hablándolas a existencia; y por esa causa encontramos que en las ocasiones en que le aparecía este Ángel a diferentes hombres de Dios como a Jacob en el capítulo 32, verso 24 al 32 del Génesis, Jacob luchó con ese Ángel toda la noche, y ya rayando el alba recibió la bendición del Ángel del Pacto, y por consiguiente Jacob dijo que había visto a Dios cara a cara.
También así dijo Manoa, el padre de Sansón, cuando el Ángel de Dios le apareció y le habló acerca de tener un hijo Manoa y su esposa, al cual le llamarían Sansón. Y Manoa dijo: “Hemos de morir porque hemos visto a Dios cara a cara.” Eso está en el libro de los Jueces, capítulo 13.
Ahora, encontramos también a Gedeón, al cual le apareció ese Ángel, ese hombre de otra dimensión, al cual le llamarían en este tiempo: un extraterrestre, y le habló de la misión a la cual Él lo enviaba, y dice la Escritura que era el Ángel de Dios, el Ángel de Jehová, un hombre, el cual habló con Gedeón. Este es el Ángel del Pacto, y por eso el Pacto que Dios hizo con el pueblo hebreo, Dios lo hizo por medio de Su Ángel, y por esa causa dice el libro de los Hechos, capítulo 7, verso 53, dice:
“Vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.”
Esto aquí es el mensaje que está trayendo Esteban cuando estaba predicando al concilio del Sanedrín. También el libro o carta de San Pablo a los Hebreos, capítulo 2, verso 2, nos dice de la siguiente manera, y vamos a leerlo para que tengan un cuadro claro:
“Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.”
Y ahora, hemos visto que la Palabra dicha allí en el monte Sinaí, los diez mandamientos y todas las ordenanzas y leyes que le fueron dadas a Moisés, fueron dadas por comisión de Ángeles, fueron dadas por Dios a través de Su Ángel, el Ángel del Pacto, que es el Ángel de la presencia de Dios y con la presencia de Dios en Él, porque es el cuerpo angelical de Dios; y por eso toda persona que ha visto a ese Ángel, ha dicho que ha visto a Dios cara a cara.
Pero ahora pasamos a través de la Escritura al tiempo de Malaquías, capítulo 3, donde dice que el Señor, o sea, el Ángel del Pacto enviará Su mensajero delante de Él, “el cual le preparará el camino y vendrá súbitamente a su templo el Señor (o sea, Dios el Padre), y vendrá el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros.”
Vendrá el Ángel del Pacto, el cual ha sido prometido para ser manifestado en medio del pueblo hebreo, el Ángel del Pacto, el deseado del pueblo hebreo y de todas las naciones, ese es el Cristo de la dimensión de los espíritus, de la dimensión angelical, de la dimensión de los cuerpos angelicales, ese es el Ángel principal, porque es el cuerpo angelical donde ha estado Dios velado en cuerpo angelical. Y por eso cuando aparecía el Ángel del Pacto en diferentes ocasiones, los que lo vieron, decían que Dios les había aparecido y les había hablado, y por eso este Ángel habla en diferentes ocasiones en primera persona, y en otras ocasiones habla en segunda persona.
Y ahora, ese Ángel del Pacto es el que envía Su precursor delante de Él, el cual para el Cristianismo fue Juan el Bautista; y el Ángel del Pacto que vendría, el Señor, el Dios de Israel y el Ángel del Pacto que vendría, vendrían en un velo de carne manifestado, que sería el Cristo, el Mesías, el cuerpo ungido por la presencia del Padre y del Espíritu Santo, o sea, de Dios y el Ángel del Pacto, para establecer un nuevo Pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá, porque solamente el Ángel del Pacto puede establecer un Pacto con Su pueblo. Dios no lo puede establecer por medio de otra persona, tiene que ser por medio del Ángel del Pacto, y para eso tiene que venir en carne humana para manifestarse y así establecer el nuevo Pacto con Su propia Sangre y Su propio Sacrificio.
Por eso Cristo dijo: “Esta es la Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados,” pero esto no lo entendería el pueblo hebreo, porque si llegaba a entender que Jesús era el Mesías, o sea, si el concilio del sanedrín lo llegaba a entender entonces lo recibían y no se podía efectuar el Sacrificio de Expiación por los pecados del ser humano.
Por lo tanto, la muerte de Cristo estaba en el Programa Divino, y el pueblo hebreo siendo un pueblo de sacerdotes, le correspondía en su tierra que se realizara el Sacrificio de Expiación por el pecado del ser humano (se efectuara allá en Jerusalén).
Por eso Jesús decía: “Padre, perdónalos, no saben lo que hacen, no saben lo que están haciendo.” Ellos no comprendían que estaba llevándose a cabo un Programa Divino de redención para el pueblo hebreo y para toda persona que entraría a ese nuevo Pacto.
Ahora, encontramos que con ese Sacrificio se abriría una nueva dispensación con un nuevo Pacto para el ser humano, al cual tendrían acceso todos los seres humanos. Ya no solamente para Israel como era bajo el sacrificio de la expiación del día diez del mes séptimo de cada año, sino que ahora es para todos los seres humanos: para judíos y gentiles ha estado un Sacrificio de Expiación por los pecados de todos, y esto es para individuos.
Bajo la Dispensación de la Gracia Dios trata con individuos, bajo la Dispensación de la Ley Dios trataba con Israel como pueblo, y así siempre Dios tratará con el pueblo hebreo; trata con ellos como nación.
Ahora, para el tiempo final algo grande va a estar sucediendo, y el Mesías que Israel está esperando va a aparecer en la Tierra, y ellos lo van a reconocer porque vendrá como Rey, como León de la Tribu de Judá.
Para este tiempo vamos a tener nuevamente al Ángel del Pacto en medio del pueblo hebreo, pero primero en medio del Cristianismo. El Ángel del Pacto así como estuvo en medio del pueblo hebreo libertándolo y llevándolo por el desierto y colocándolo dentro de la tierra prometida, el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, el cuerpo angelical de Dios donde estaba Dios guiando a Su pueblo, y donde estaba el Nombre de Dios, luego se hizo carne, vino en un velo de carne que se creó en la virgen María, y su nombre fue llamado Jesús. Ahí estaba el Nombre de Dios. Por eso Él dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre.” (San Juan, capítulo 5, verso 43).
Ahora, encontramos que a Moisés le fue revelado el Nombre de Dios, y por esa causa luego Moisés a su servidor llamado Oseas hijo de Nun, le puso por nombre Josué. Josué es también el Nombre de Dios, ese es el Nombre de Dios el Padre colocado en el Ángel del Pacto; y por cuanto el Dios de Israel que estaba con Moisés, ahora va a estar en Josué (Josué, o sea, en Oseas hijo de Nun, Josué que es el Nombre de Dios), ese Nombre es colocado por Moisés sobre su servidor, el cual se pasaba siempre o estaba siempre allá en el tabernáculo, y era también el que comandaba el ejército de Israel.
Ahora, con el nombre Josué viene a ser el sucesor de Moisés, el cual no podía pasar a la tierra prometida porque en la segunda ocasión en que el pueblo clamó a Dios por agua y no lo hizo en forma educada, sino rebelde, encontramos que Dios se enojó; y lo más terrible fue que también Moisés se enojó, porque cuando Dios se enojaba, Moisés intercedía por el pueblo, pero si Moisés se enojaba, ¿quién iba a interceder por el pueblo?
Así que Moisés se enojó, pero Dios le dijo: “Ve a la roca, le hablas a la roca y la roca va a dar agua para el pueblo.” Pero Moisés ya estaba muy molesto con el pueblo y fue con Aarón, llevó la vara, le habló al pueblo palabras fuertes y bien molesto, y era el más manso de todo el pueblo, el profeta Moisés.
Y ahora, en vez de hablarle a la roca para que le dé agua, hiere la roca con su vara y la roca da agua, pero lo hizo en la forma contraria a como Dios le ordenó. Y las cosas que toda persona hace para Dios, debe la persona tener entendimiento cómo hacerlas. Hay personas ignorantes que piensan y dicen: “Como es para Dios, como quiera que lo haga está bien.” Dios no le dijo a Moisés que estaba bien como Moisés lo hizo, era como Dios le dijo a Moisés que lo tenía que hacer. Y así es como todos tenemos que servir a Dios, trabajar en la Obra de Dios: conforme a como Dios dice que debemos hacer.
Y ahora, esa molestia, ese coraje que pasó Moisés, le costó no pasar a la tierra prometida con el pueblo, no cruzar el Jordán. Había cruzado el Mar Rojo, había visto la mano poderosa de Dios abriendo el Mar Rojo, pero después tenía que ser abierto el Jordán para entrar a la tierra prometida.
Dios le dijo: “No entrarás, no entrarán a la tierra prometida por lo que han hecho.” Después Moisés quería entrar, pero ya no podía. Ya Dios había dicho que no entraría, y no iba a entrar, solamente le dejó ver la tierra prometida desde el monte Nebo para que comprendiera que era cierto lo que Dios le había dicho.
Dios mismo le dice a Moisés que fue una acción de incredulidad. Mirénlo aquí en Números, capítulo 20, verso 7 al 13, dice:
“Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.
Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó (la vara estaba en el tabernáculo).
Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes!”
¿Ven? Ya está Moisés también peleando con el pueblo, el pueblo estaba peleando con él primero, pero ahora el problema grave es si el profeta peleaba con el pueblo:
“¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?
Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.
Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí (o sea, que esa acción fue de incredulidad y no de fe)...”
Cuando las personas hacen algo para Dios con coraje, con ira, recuerden, Dios le va a decir que hubo incredulidad en usted.
“Por cuanto no creísteis en mi para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.”
No le dijo: “No meterás,” no se lo dijo solo a Moisés sino a Moisés y a Aarón, “no meteréis,” porque estaba los dos ahí también; ellos los dos eran sacerdotes, pero Moisés estaba a un nivel más alto que Aarón:
“Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.”
Y ahora, Moisés selló el fin de su trayectoria terrenal con eso que hizo allí, y ya no había retroceso para eso, él trató de arreglar el problema; pero hay ocasiones en que no hay arreglo delante de Dios.
Veamos Deuteronomio, capítulo 34. También tenemos otro lugar en donde Moisés quiso entrar a la tierra prometida. Vamos a ver este pasaje que nos dice, capítulo 34 de Deuteronomio:
“Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan,
todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental;
el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.
Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.
Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.
Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.”
En el libro o carta de Judas, y no el Iscariote, dice (tiene un solo capítulo). Capítulo 1 el verso 9, dice:
“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.”
O sea, que on la muerte de Moisés el diablo quería apoderarse del cuerpo de Moisés, pero el Ángel Miguel, el Arcángel Miguel luchó, peleó contra el diablo, contra Satanás y entonces el Arcángel Miguel se encargó del funeral de Moisés, y dice la Escritura que nadie sabe dónde lo sepultó. Pero en el Monte de la Transfiguración allá apareció, por supuesto apareció en su cuerpo angelical.
Ahora, podemos ver lo importante que es hacer las cosas como Dios ha dicho para que así tengamos la bendición de Dios.
Ahora, no estamos en contra de Moisés, mucho aguantó Moisés, por cuarenta años con un pueblo que todo el tiempo le estaba dando problemas, tuvo mucha paciencia.
Ahora, tenemos la Escritura que nos habla acerca de este evento en donde Moisés perdió esta bendición de entrar a la tierra prometida. Hay un lugar donde dice que Moisés le pedía a Dios que lo dejara entrar a la tierra prometida, pero Dios le dijo que no y que no le hablara más de ese asunto; o sea, que quedó cerrado, quedó cerrada toda oportunidad que Moisés pudiera tener para entrar a la tierra prometida.
Ahora, fue bienaventurado Josué, el cual fue elegido por Dios para continuar la labor de llevar al pueblo a la tierra prometida. Entrar a la tierra prometida era la meta para el pueblo, entrar a la tierra prometida significaba el éxito del Éxodo que se había llevado a cabo.
Miren aquí en Deuteronomio, capítulo 4, verso 20 en adelante, dice:
“Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro (o sea, de Egipto), de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día.
Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros (y ahora, le está reclamando que por causa del comportamiento de ellos Dios se enojó contra Moisés), y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.”
Aquí podemos ver que Moisés ahora está muy triste viendo que por un error que cometió a causa del pueblo al cual él señala como el causante, dice: “Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros.”
Y ahora, tenemos ahí la causa por la cual Dios se enojó contra Moisés. Vamos a ver otro lugar, el capítulo 3 de Deuteronomio, un capítulo antes de este que leímos, verso 22 en adelante, dice:
“No los temáis; porque Jehová vuestro Dios, él es el que pelea por vosotros.
Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo:
Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas?
Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano.
Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto (el verso 26 de este capítulo 3 de Deuteronomio).
Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos; porque no pasarás el Jordán.
Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.
Y paramos en el valle delante de Bet-peor.”
Y ahora, ya Dios le dice a Moisés: “No me hables de este asunto de que quieres pasar ahora el Jordán y quieres entrar a la tierra prometida.” O sea, porque el error que había cometido era imperdonable.
¿Y por qué era tan terrible lo que había hecho Moisés, que le causó no poder entrar a la tierra prometida? Es que la primera roca en el monte Sinaí que Dios le dijo que hiriera y daría aguas para el pueblo, representa la primera Venida del Mesías que tenía que ser herido, tenía que morir para darle el Agua del Espíritu Santo al pueblo, porque sin el Agua del Espíritu Santo el ser humano muere.
Con el Agua del Espíritu Santo el ser humano recibe la Vida eterna, es el Agua de Vida eterna, el Agua de la cual le habló Cristo a la mujer samaritana, cuando le dijo: “Si alguno toma, bebe, del agua que yo le daré, será una fuente que salte para Vida eterna en la persona.” San Juan, capítulo 4, verso 14 y San Juan, capítulo 7, verso 37 al 39. El mismo Cristo el día grande de la fiesta de los tabernáculos, encontramos a Jesús diciendo capítulo 7, verso 37 al 39:
“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.”
Y ahora, el Agua que Cristo tiene para dar al ser humano, es el Espíritu Santo, el Agua que salta para Vida eterna, Él es el único que tiene esa Agua, porque Él es la roca, la roca, la piedra que los edificadores desecharían, y la desecharon e hirieron esa roca, fue herida en el Monte Calvario, para poder luego darle el Agua de la Vida eterna, del Espíritu Santo a los seres humanos.
Por eso la roca en el Sinaí tenía que ser herida, representando al Mesías Príncipe siendo herido, siendo crucificado para darle del Agua del Espíritu Santo a los seres humanos para que puedan vivir eternamente.
Pero la segunda roca en Cades-barnea, representa la segunda Venida de Cristo, y por consiguiente esa roca no podía ser herida porque la segunda Venida de Cristo no es para ser crucificado, porque el Sacrificio sería hecho una sola vez y para siempre. No se requería otro sacrificio.
Al Moisés recibir la orden de hablarle a la roca, para que la roca le dé agua al pueblo, o sea, para en el tipo y figura Cristo en Su segunda Venida, la segunda Venida del Mesías, darle al pueblo la segunda vestidura, o sea, la vestidura de boda, la segunda parte; la primera parte es el bautismo del Espíritu Santo donde la persona recibe el cuerpo angelical, y la segunda parte es el cuerpo físico glorificado, eterno, inmortal, incorruptible, como el del Señor Jesucristo que está glorificado.
Y ahora, para recibir esa adopción física, la roca, que es Cristo en Su segunda Venida no estaba en el Programa Divino que tenía que ser crucificado para efectuarse un sacrificio, porque ya en Su primera Venida estaba efectuado el Sacrificio y estaba tipificado. Moisés rompió el Programa Divino, Moisés rompió el tipo y figura y por eso fue tan terrible delante de Dios lo que Moisés hizo.
Y toda persona que en el tiempo de la segunda Venida de Cristo, en el tiempo de la Venida del Señor para el Día Postrero se levante en contra de la Venida del Señor, le pasará lo mismo que a Moisés: no podrá entrar a la tierra prometida del cuerpo eterno y glorificado, y no podrá ir a la Cena de las Bodas del Cordero. Tan simple como eso. No podrá pasar al otro lado del Jordán para heredar la tierra prometida.
Ya Moisés con lo que hizo, estableció el tipo y figura de lo que van hacer algunas personas en la Venida del Señor para el Día Postrero. Así que, habrá algunos que con rebeldía como Moisés, y con incredulidad cumplirán el tipo y figura de lo que Moisés hizo en aquel tiempo.
Y ahora, le toca a Josué la misión de pasar al pueblo a la tierra prometida, y Dios le dice a Moisés que anime a Josué, o sea, que no lo vaya a desanimar. Ya que Moisés no logró llegar a la meta, que no vaya a desanimar ahora a Josué, porque Josué, Dios dice que va a llevar al pueblo a la tierra prometida.
Dios le dijo: “Anima a Josué.” Dice: “Y manda a Josué y anímalo y fortalécelo,” hablándole, verso 28 del capítulo 3 de Deuteronomio. Esto fue cuando Dios le dijo: “No me hables más del asunto de que quieres entrar a la tierra prometida. No me hables más de ese asunto, ahora...”
“Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás.”
Moisés le había puesto por nombre a Oseas hijo de Nun: Josué, porque Moisés ya sabía, conocía el Nombre de Dios. Josué representa al Espíritu Santo, al Ángel del Pacto donde Dios colocó Su Nombre.
Y ahora, Josué, ese nombre está colocado en el servidor de Moisés. Es el Ángel del Pacto el que libertó al pueblo hebreo por medio de Moisés, es el Ángel del Pacto el que los llevó por el desierto y los alimento, es el Ángel del Pacto el que los pasaría al otro lado del Jordán, pero el velo de carne a través del cual estaría manifestado el Ángel del Pacto, sería Josué. Por eso le fue colocado el Nombre de Dios que estaba en el Ángel del Pacto, le fue colocado a Oseas hijo de Nun, le fue colocado el nombre de Josué.
¿Y qué significa todo eso? Recuerden que el Ángel del Pacto es el Espíritu Santo, un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, y el Ángel del Pacto, vean ustedes, es un cuerpo de otra dimensión, un cuerpo espiritual, un espíritu de otra dimensión.
Y ahora, ¿qué tiene que ver todo eso con nosotros? Es que Josué representa al Espíritu Santo en el cual está el Nombre de Dios. Por eso cuando se hizo carne en el velo de carne que nació a través de la virgen María, le fue colocado por nombre Jesús: Salvador, el nombre que Moisés escuchó y recibió como la revelación del Nombre eterno de Dios. Esto hay que llevarlo al idioma en que Moisés escuchó el Nombre de Dios.
Y ahora, en Jesús está el Nombre de Dios, por eso Él dijo: “Yo he venido en Nombre de mi Padre.” (San Juan, capítulo 5, verso 43).
Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con nosotros? Nosotros podemos ver que para entrar a la tierra prometida, al Reino de Dios en la esfera espiritual, ha venido Jesús con el Nombre eterno de Dios para establecer el nuevo Pacto. Bajo ese nuevo Pacto es que se entra al Reino de Dios: naciendo del Agua y del Espíritu, y luego que Cristo murió, fue sepultado, resucitó y al tercer día, domingo en la mañana resucitó y se presentó al Padre, y luego apareció a los creyentes en Él.
Por eso es que cuando apareció al principio a María Magdalena y a otras que se encontraban allí, les dice: “No me toquen, porque aún no he subido al Padre.” Pero más adelante en ese mismo día aparece nuevamente y permite que lo toquen, ya se había presentado al Padre en ese lapso de tiempo, había sido aceptado Su Sacrificio, y ahora aparece nuevamente a las mujeres primero. Vean, tuvieron el privilegio, mujeres, de ser las primeras que vieron a Jesús resucitado glorificado. No le conocían, pues estaba glorificado.
Y ahora, está apareciendo en diferente ocasiones durante un lapso de tiempo de cuarenta días y luego sube al Cielo. Él dice que va a enviar la promesa del Padre: el Espíritu Santo, o sea, el Ángel del Pacto, al cuerpo angelical, que es el Espíritu Santo, y el Día de Pentecostés viene el Espíritu Santo sobre ciento veinte personas y comienza allí a dar el bautismo del Espíritu Santo a todas aquellas personas, lenguas como de fuego se posan sobre cada uno de los creyentes, y están recibiendo allí el nuevo nacimiento.
Y ahora, encontramos que lo que Cristo dijo en el libro de los Hechos, capítulo 1, verso 1 al 10, Él dijo que quedaran en Jerusalén hasta que fueran llenos, investidos del Espíritu Santo y poder, el cual vendría o sería enviado, dice: “Dentro de no muchos días.” Eran diez días, pero Él no les dijo cuántos días.
Ahora, Cristo en San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20, dice:
“Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”
O sea, bautizándose en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, o sea, en el Nombre que tiene el Padre, que tiene el Hijo y que tiene el Espíritu Santo, el Nombre del Padre Él lo puso ¿en dónde? En Su Hijo; y el Ángel del Pacto puso Su Nombre en Jesús, en el velo de carne. Ahí tenemos la Trinidad divina: Padre, Hijo y Espíritu Santo en toda Su plenitud en carne humana en la persona de Jesús.
Y ahora, poro eso podemos ver que Dios ha hecho a Jesús, Señor y Cristo, y por eso llamamos a Jesús: SEÑOR JESUCRISTO.
Ahora, Cristo dice: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Eso está en el capítulo 28, verso 20, la lectura que les dije y que se las estoy terminando de citar:
“Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
¿Cómo estaría y cómo ha estado? Su cuerpo glorificado está en el Cielo en el Trono de Dios haciendo intercesión como Sumo Sacerdote con Su Sangre, por toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador. Pero en Espíritu Santo en Su cuerpo angelical: el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, ha estado durante todos estos dos mil años en medio de Su Iglesia, y por eso es que en el libro del Apocalipsis dice: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu Santo dice a las Iglesias.” Es Cristo en Espíritu Santo hablándole a Su Iglesia de etapa en etapa, de edad en edad, y tiene el Nombre de Dios, por eso Cristo dijo que el Espíritu Santo vendrá en Su Nombre.
Y ahora, es el Espíritu Santo el que ha estado llevando a la tierra prometida del Reino de Dios que está en la esfera espiritual, a millones de seres humanos que han estado recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, y será el Espíritu Santo el que nos llevará físicamente también a la tierra prometida, transformando nuestros cuerpos y resucitando a los muertos creyentes en Él. Cristo en Espíritu Santo estará haciendo esa obra.
Y ahora, Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12 de la siguiente manera, y lo vamos a ver leer para que tengamos, veamos esa secuencia en la línea profética del Nombre de Dios y de lo que estará pasando en este tiempo final, porque es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, Cristo en Su cuerpo angelical todo el tiempo, en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento velándose a través de seres humanos, de profetas, porque no hace nada si no es a través de personas, de seres humanos que son llamados profetas en el Antiguo Testamento. Capítulo 3, verso 11 en adelante, dice:
“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”
Es el Espíritu Santo, Cristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el que está hablando aquí, y dice que va a escribir Su Nombre, va a escribir el Nombre de nuestro Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Su Nombre nuevo sobre ¿quién? Sobre el vencedor, para lo cual va a estar ahí Cristo en Espíritu Santo en el vencedor, que será el velo de carne a través del cual se manifieste en el tiempo final, en el Día Postrero, y a través de él estará hablando Cristo, el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto.
Recuerden que Cristo dijo en una ocasión: “Antes que Abraham fuese, yo soy.” ¿Quién era Cristo antes de Abraham? Era el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, Él va a estar nuevamente, porque Él ha estado en medio de Su Iglesia todo el tiempo, velándose y revelándose a través de los apóstoles y de cada mensajero, de cada etapa o edad de la Iglesia.
Y en el Día Postrero se va a velar y se va a revelar a través del mensajero final que Él tenga en Su Iglesia en la etapa de la adopción, que es la etapa de la Edad de la Piedra Angular, en donde se pasará el Jordán, se pasará a través del Jordán a la tierra prometida.
El Jordán representa la muerte. Habrá un grupo de personas que no verán muerte, sino que serán transformadas y por consiguiente entrarán a la tierra prometida del Reino de Dios físicamente, entrarán a ser inmortales físicamente y luego irán con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.
Vean que fue luego de tres días, después de tres días fue que se llamó el pueblo para pasar a la tierra prometida. Edad luterana: un día de edad; edad wesleyana: otro día, segundo día; edad pentecostal: tercer día; y Edad de la Piedra Angular: cuarto día, edad de la adopción.
En las otras edades la adopción física que será la adopción del cuerpo o redención del cuerpo, no se llevó a cabo, porque corresponde a la etapa de la Edad de la Piedra Angular, la edad donde el Espíritu Santo estará manifestándose como se manifestó en otras edades, se manifestó por medio de seres humanos a través de un mensajero para cada edad.
Así será en este tiempo final, se manifestará en el mensajero que Él tenga para la etapa de la Edad de la Piedra Angular, para la etapa de la adopción, la etapa o edad de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo; ahí estará el Espíritu Santo y por consiguiente Su Nombre, y lo va a escribir en el vencedor, dice Cristo.
Por lo tanto, la piedra no cortada de manos, que es el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, viene con un Nombre, un Nombre nuevo que ninguno conoce sino Él mismo, ese es el Nombre que va a estar manifestado en medio de la Iglesia del Señor en esa etapa para la adopción, y todo eso tiene que ver con la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto, la venida del Espíritu Santo, el cual se va a estar manifestando a través de carne humana, para la adopción de los hijos de Dios, para pasar al otro lado del Jordán, o sea, para pasar al otro lado de... pasar de esta vida terrenal, mortal, temporera, a la Vida eterna física en el Reino de Cristo, para luego poder ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.
“EL ÁNGEL DEL PACTO ENGRANDECIENDO A JOSUÉ.”
En Josué estaba el Ángel del Pacto y por eso engrandeció el velo de carne en donde Él estaba manifestándose y en donde estaba el Nombre del Ángel del Pacto. Así va a engrandecer al Josué que Él tenga en este tiempo, Josué tipifica el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo manifestado en el velo de carne que Él tenga, va a ser engrandecido; va a ser engrandecido el Ángel del Pacto en y a través de Su manifestación en el velo de carne que Él tenga, y vamos a pasar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, a la tierra prometida de la Vida eterna física, y luego vamos a ir con Cristo a la tierra prometida.
Como estuvo con Moisés, Dios a través del Ángel del Pacto, le dice a Moisés y le dice a Josué: “Estaré contigo.” Así también estará el Señor por medio de Su Espíritu Santo en el mensajero del Día Postrero.
El pueblo hebreo va a ver eso, y también la Iglesia del Señor Jesucristo va a ver esa manifestación, y la parte culminante de esa manifestación va a ser en el cumplimiento de una gran Carpa-Catedral, para que tengan una idea de lo que va a estar siendo llevado a cabo en el programa de Dios.
Es importante que todos ya hayamos recibido a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador; y si hay alguno que todavía no lo ha recibido, hágalo lo más pronto posible porque el tiempo se está acabando, de un momento a otro Cristo como Sumo Sacerdote saldrá del Trono del Padre, y ya no habrá más intercesión en el Cielo con la Sangre de Cristo por los pecados del ser humano, ya Él estará como León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y entonces dirá: “El tiempo ya no es más.” Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11.
Ya ahí Cristo en Espíritu Santo en Apocalipsis 10 descendiendo con el librito abierto en Su mano, proclamará que el tiempo habrá terminado, y lo escucharemos proclamándolo por medio del velo de carne que Él tenga para ese tiempo, y será el Ángel del Pacto hablando por medio de carne humana a Su pueblo, pues Cristo, el Ángel del Pacto, es el Espíritu Santo, el cual ha estado en medio de Su Iglesia.
Así que, podemos ver lo que se aproxima en medio de la familia humana, en medio del Cristianismo y también en medio de Judaísmo y también en medio de todas las naciones; estamos realmente más cerca de nuestra redención, de la redención del cuerpo, de la transformación de nuestros cuerpos y la resurrección de los muertos en Cristo, estamos más cerca de lo que podemos pensar.
Por lo tanto, tengan todos sus vidas arregladas con Cristo, los que no lo han recibido, lo más pronto posible hágalo porque ya queda muy poco tiempo; ya yo lo recibí como mi Salvador y aseguré mi futuro en Su Reino para vivir con Él por toda la eternidad, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.
Si hay alguno que todavía no lo ha recibido como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para lo cual puede pasar acá al frente para que oremos por usted. Los que están en otras naciones también pueden recibir a Cristo como su único y suficiente Salvador, si todavía no lo han recibido.
Vamos a dar unos minutos para que puedan venir a los Pies de Cristo mientras la puerta de la gracia está abierta en el Reino de Cristo.
En todas las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo. Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino.
Vamos a dar unos minutos mientras en las diferentes naciones continúan viniendo a los Pies de Cristo para asegurar su futuro con Cristo en Su Reino.
Si hay las facilidades para que coloquen a Venezuela, a México, a Colombia, y algunos otros países mientras están viniendo a los Pies de Cristo, es bueno, ya que en todas las naciones están escuchando en esta ocasión la predicación del Evangelio de Cristo que está siendo transmitida a través del satélite Amazonas por el canal WSS, y también por internet.
Vamos a ver si nos colocan alguna de las naciones. Estamos ya al final del tiempo, de un momento a otro terminará el ciclo de la Dispensación de la Gracia y entrará de lleno la Dispensación del Reino, la Dispensación en que el Ángel del Pacto gobernará sobre el planeta Tierra, y eso lo vamos a explicar en otra ocasión para ver con algunos detalles cómo será el Reino Milenial del Mesías, el cual tendrá Su Capital en Jerusalén. Jerusalén será la Capital de ese Reino del Mesías, será el Trono de David, el que será restaurado y Reino de David, porque el Reino de David es el Reino de Dios, y el Trono de David es el Trono terrenal de Dios, el Trono del cual Cristo dice:
“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”
Cristo se sentó con Su Padre en el Trono celestial, y ahora, el vencedor se sentará en la misma forma con Cristo en Su Trono terrenal que es el Trono de David.
Vamos a ver si nos pasan alguna de las imágenes de Venezuela, México, Colombia o alguno de los demás países para saber si ya están listos. Todavía están pasando al frente ¿dónde? Aquí estamos en Perú, están pasando al frente para recibir a Cristo allá el Perú. Que Dios les bendiga a todos ustedes allá en el Perú, y Cristo traiga muchas almas a Su Reino en esta ocasión.
Cuando tengamos otra imagen... Cristo tiene mucho pueblo en todos los países, quizás ustedes en algunas ocasiones vean que vienen pocos en una actividad que se está llevando a cabo, pero a través del satélite se está transmitiendo a muchos países y están viniendo a los Pies de Cristo en otros países; o sea, que el llamamiento es mundial, y la respuesta es también en todos los países.
Y cuando se complete el número de los escogidos de Dios en el Reino de Cristo, en la Iglesia del Señor Jesucristo, terminarán así los llamamientos, terminará el tiempo de misericordia, la puerta de la misericordia se cerrará, como dice San Lucas, capítulo 13, versos 25 al 27, y eso será cuando el padre de familia, el cual es Cristo, se levante del Trono del Padre y cierre la puerta, ya no habrá más oportunidad para las personas obtener la misericordia de Dios.
Pero habrá un ministerio que estará siendo operado en este Tierra, el Espíritu Santo, nuestro Josué estará obrando y cumpliendo las profecías, las promesas correspondientes a este tiempo final, y va a ser engrandecido el Espíritu Santo en Su manifestación final.
Cuando estén listos ya, estamos dando algunos minutos porque en todas las naciones están viniendo a los Pies de Cristo personas de diferentes edades que quieren asegurar con Cristo su futuro eterno.
También los niños de diez años en adelante, pueden venir a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino. Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos.” Cristo tiene lugar para los niños en Su Reino.
Cuando estén listos en la República Mexicana, en Venezuela, en Colombia, en Brasil, en Perú y demás países, pueden avisar para ya orar por todos los que han estado viniendo a los Pies de Cristo.
Vamos a estar puestos en pie para orar por los que han venido a los Pies de Cristo. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo y nuestros ojos cerrados los que están presentes y los que están en otras naciones, y los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:
Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos; creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Reconozco que soy pecador y necesito un Redentor, un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino, sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.
Y con nuestra manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.
Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.
Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, porque yo he creído en Él y lo he recibido como mi Salvador. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.
El mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, Juan le decía cuando Jesús entró al agua mientras Juan bautizaba personas, y ve a Jesús que venía para ser bautizado por Juan, Juan le dice... no quiere bautizarlo y le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y tú vienes mí para que yo te bautice?” Jesús les dice: “Conviene que cumplamos toda justicia.” Y entonces Juan lo bautizó y el Espíritu Santo vino sobre Jesús en forma de paloma.
Si Jesús tuvo necesidad de ser bautizado por Juan para cumplir toda justicia, ¿cuánto más nosotros? Los mismos apóstoles de Jesús fueron bautizados por Juan el Bautista, y luego todos lo que escuchaban a Jesús predicar, eran bautizados por los apóstoles, y el Día de Pentecostés también como tres mil personas fueron bautizadas.
Y dice el apóstol Pedro en esa ocasión... es importante conocer cómo nació y qué sucedió el día que nació la Iglesia de Jesucristo en Jerusalén, el Día de Pentecostés. Capítulo 2, verso 34 en adelante, dice:
“Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”
Dios ha hecho a Jesús Señor y Cristo, por eso llamamos a Jesús: SEÑOR JESUCRISTO:
“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”
Y ahora, ustedes han escuchado el Evangelio de Cristo y en su alma han clamado desde lo profundo de su corazón: “¿Cuándo me pueden bautizar?” El bautismo en agua no quita los pecados, el agua no tiene poder para quitar los pecados: es la Sangre de Jesucristo la que nos limpia de todo pecado.
En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.
El bautismo en agua es tipológico, pero es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual ha estado siendo cumplido por los apóstoles y por todos los ministros que han creído en Cristo y han bautizado a todos los que han recibido a Cristo como su único y suficiente Salvador.
Nos conviene cumplir toda justicia. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y así identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, pues el nuevo nacimiento es la meta de la predicación del Evangelio de Cristo. Es la meta el nuevo nacimiento, porque ahí se obtiene la Vida eterna y por consiguiente la meta es la Vida eterna, en donde se nace a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad.
Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador ustedes que están presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet o a través de algún otro medio de comunicación.
Dejo al reverendo José Benjamín Pérez, para que les indique hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales, y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y en cada nación dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.
Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando todos una tarde llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.
“EL ÁNGEL DEL PACTO ENGRANDECIENDO A JOSUÉ FRENTE AL JORDÁN.”