La generación que verá la venida del Hijo del Hombre
Domingo, 07 Junio, 2009 - Jerusalén ISR - 30 minutos
Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Domingo, 07 de junio de 2009
Jerusalén, Israel
Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones. Desde aquí, desde Jerusalén, les enviamos ese saludo de todo corazón, y pedimos a Dios Sus bendiciones sobre cada uno de ustedes.
La Escritura nos habla de un tiempo muy importante para la raza humana, y sobre todo para el Cristianismo y también para el Judaísmo, y también para el Judaísmo en el cual la promesa de la Venida del Señor se convertirá en una realidad.
Y el Señor Jesucristo al igual que todos los profetas, mostraron en sus profecías que habrá señales que estarán dando la alerta de que se habrá llegado al tiempo, a la generación que verá el cumplimiento de estas profecías.
Por ejemplo, tenemos las profecías de Jesús, que son muy importantes para poder comprender el tiempo en que estamos viviendo. Él nos dice en San Mateo, capítulo 24, versos 29 en adelante:
“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”
Eso es lo que está señalado en la Escritura. Y Cristo dice que no pasará esta generación. Esta generación que verá la higuera reverdecer y verá a los demás árboles también, a las demás naciones.
La higuera es Israel, tipifica a Israel. Hemos visto la higuera reverdeciendo; y ya en el 1948 Israel viene a ser un Estado libre y soberano con su propia moneda, su propia bandera, su propio gobierno, su propio idioma, todo como estaba prometido que sería el reverdecimiento, el reverdecer de Israel, que es la higuera.
Y ahora, no pasará esta generación sin que todas estas cosas sucedan; o sea, que Israel permanecerá como un Estado libre y soberano hasta el cumplimiento de la Venida del Señor.
También en medio del Cristianismo, el cual se encuentra en la generación correspondiente a la Venida del Señor, o sea, en la etapa correspondiente a la Venida del Señor que es la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular, la generación cuarta de las últimas cuatro generaciones del Cristianismo.
Encontramos que tenemos una generación luterana que ya pasó, tenemos otra generación wesleyana que ya también aconteció, tenemos otra generación pentecostal que ya también transcurrió, y ahora nos encontramos en la generación de la Edad de la Piedra Angular, la generación o edad en que serán cumplidas todas las promesas correspondientes al Día Postrero. Y esta generación de la Edad de la Piedra Angular no pasará hasta que todas estas cosas sean cumplidas.
Así también la generación de la higuera que es Israel, que ha reverdecido como un Estado libre y soberano, no pasará, permanecerá el Estado de Israel hasta que todas estas cosas sean cumplidas, hasta que se cumpla plenamente la Venida del Señor, del Mesías, para bendición de la Iglesia del Señor y también para bendición del pueblo hebreo.
“LA GENERACIÓN QUE VERÁ LA VENIDA DEL SEÑOR.”
Estamos en esa generación en el campo espiritual en medio del Cristianismo, y también estamos en esa generación en medio del mundo político en donde Israel que es la higuera, ha reverdecido. Y permanecerá la higuera y los demás arboles, las demás naciones que han sido establecidas como naciones libres y soberanas, y están también bajo la democracia, permanecerán hasta que sean cumplidas todas estas profecías correspondientes a la Venida del Señor y a la Venida del Reino de Dios. Pues Cristo dijo que cuando veamos estas cosas suceder, nuestra redención está cerca.
Eso es la redención del cuerpo, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los creyentes vivos en Cristo nacidos de nuevo, para todos ser inmortales físicamente teniendo cuerpos eternos, cuerpos inmortales, cuerpos incorruptibles, cuerpos glorificados, como el cuerpo glorificado del Señor Jesucristo, y jóvenes para toda la eternidad. Esa es la promesa para los creyentes en Cristo llamados los escogidos de Dios, los elegidos de Dios.
Y ahora, todas estas cosas que han estado siendo vistas por nuestros propios ojos en Israel y en todas las naciones, son señales de que la redención de los creyentes en Cristo está cerca para ser transformados los vivos y los muertos resucitados en cuerpos inmortales, y ser llevados luego con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.
Y en cuanto a Israel, ha sido dicho por Cristo que cuando veamos la higuera reverdecer y a las demás naciones, los demás árboles, está cerca el Reino de Dios, lo cual será la Venida del Reino de Dios por el Mesías Príncipe, el Príncipe de paz, para el establecimiento del Reino de Dios en la Tierra, en el cual el Mesías Príncipe se sentará en el Trono de David, restaurará el Reino de David, que es el Reino de Dios en la Tierra, y el Trono de David, que es el Trono terrenal de Dios aquí en el planeta Tierra.
El Reino de Dios será llevado a cabo desde la tierra de Israel, Jerusalén será la Capital, el Trono del Mesías estará en Jerusalén; y todo eso será la restauración del Reino de Dios en la Tierra para estar como estuvo Adán y Eva en el Huerto del Edén.
El Reino de Dios en la Tierra ya hemos visto que es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David. Ese es el Reino del cual le preguntaron a Jesucristo antes de subir al Cielo: “¿Restaurarás tú el reino a Israel en este tiempo?” Eso está en el libro de los Hechos, capítulo 1, verso 6 al 10.
Esa restauración del Reino de Israel es el Reino de David que será restaurado, y por consiguiente será la restauración de la monarquía en medio del pueblo hebreo y para el pueblo hebreo, y de ahí vendrá la bendición para todas las naciones, las cuales van a estar unidas en ese Reino, serán parte de ese Reino, entrarán a ese Reino del Mesías, Reino que será mundial, universal.
Todas las naciones que vivirán en ese tiempo llamado el milenio o Reino milenial, pertenecerán al Reino del Mesías; subirán de año en año a Jerusalén en el tiempo de la fiesta de las cabañas o fiesta de los tabernáculos, para adorar a Dios y recibir la bendición de Dios para ellos y sus naciones. Eso está en Zacarías, capítulo 14, verso 9 en adelante, y dice:
“En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”
O sea, que todos van a conocer a Dios, el Dios verdadero, el Dios único, el Dios eterno, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. El Dios de Israel, el Dios del Cristianismo, el único Dios verdadero que existe y que bendice al ser humano.
Y ahora, hemos visto que no va a de pasar esta generación de judíos que han establecido el Estado de Israel, y por consiguiente ese Estado de Israel continuará, esa generación continuará, esa generación del Estado de Israel continuará hasta que sean cumplidas todas esas promesas divinas, hasta que surja el Reino de Dios y sea restaurado el Reino de David en la Tierra.
Y para el Cristianismo, no pasará la generación de la Edad de la Piedra Angular, que corresponde a la cuarta generación de las cuatro generaciones finales o últimas o postreras del Cristianismo.
Estamos viviendo en esa cuarta generación, en esa generación que no pasará hasta que todas estas cosas sean cumplidas, hasta que todos vean la Venida del Hijo del Hombre viniendo en Su Reino.
Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la generación que verá la Venida del Hijo del Hombre.
Para que todo ser humano esté listo para la Venida del Hijo del Hombre, todos los elegidos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, deben ya haber recibido a Cristo como su único y suficiente Salvador; y luego Él saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo donde está como Sumo Sacerdote haciendo intercesión con Su propia Sangre por todos los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.
Si hay alguno que todavía no lo ha recibido como Salvador lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual damos unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo los que están en diferentes naciones.
Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo ustedes que están allá en Puerto Rico, los que estén en Venezuela, los que están en Colombia, los que están en Ecuador, los que están en el Perú, los que están en Bolivia, los que están en Chile, los que están en Uruguay, los que están en Paraguay, los que están en Argentina, los que están también allá en la República Mexicana, los que están en Guatemala, los que están en Panamá, los que están en Costa Rica, los que están en Nicaragua, los que están en Honduras, los que están en El Salvador, los que están en diferentes naciones, y están escuchando en estos momentos este tema: “LA GENERACIÓN QUE VERÁ LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE.”
Pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, para que se cumpla luego también esta Escritura que nos dice el mismo Cristo en San Lucas, capítulo 21, verso 34 al 37, dice:
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”
Por lo tanto, es importante que recibamos a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Ustedes han estado escuchado la predicación del Evangelio de Cristo, porque el nombre suyo está escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida.
Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen; y yo las conozco, y yo les doy vida eterna.” Es Vida eterna lo que la persona recibe cuando recibe a Cristo como su único y suficiente Salvador.
Por lo tanto, pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para dar testimonio público de vuestra fe en Cristo. Ya nació la fe de Cristo en su alma, en su corazón, mientras escuchaba la predicación del Evangelio de Cristo, y ya está creyendo en su alma, creyendo en Cristo, ahora tiene la oportunidad de dar testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndole como único y suficiente Salvador.
Recuerden: la fe viene por el oír la Palabra, y ya usted la ha escuchado: el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia y ya usted está creyendo, pero con la boca se confiesa para salvación. Ahora tiene la oportunidad de confesar a Cristo como único y suficiente Salvador, esto para salvación y Vida eterna, por lo cual pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo en estos momentos, para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por ustedes.
Vamos a estar pendientes para que nos indiquen en los diferentes países cuando estén listos para ya orar por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo.
Aquí estamos en Jerusalén, ustedes pueden ver la ciudad, y desde Jerusalén está saliendo la Palabra del Señor para ustedes, para que así puedan estar preparados para la Venida del Hijo del Hombre en este tiempo final, tiempo en que estamos en la cuarta generación que verá todas estas cosas proféticas suceder.
Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir, puede venir. Y los niños también de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo, para que queden incluidos en esta oración que estaremos haciendo por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo.
Ya con nuestras manos levantadas al Cielo a Cristo, los que han venido a los Pies de Cristo con sus ojos cerrados y todas las demás personas también, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración:
Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació tu fe en mi corazón, en mi alma; creo en Ti, creo que Tú eres el Mesías prometido, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano.
Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos. Creo Señor en Ti. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.
Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino, sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.
Y con nuestras manos levantadas al Cielo todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.
Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.
Me preguntarán ustedes: “¿Cuándo me pueden bautizar?” Por cuanto ustedes han creído en Cristo, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.
Que Dios les bendiga y les guarde, y pueden ser bautizados.
Dejo al ministro correspondiente para que les indique hacia dónde dirigirse para ser bautizados en agua. El bautismo en agua es tipológico, es simbólico, pero es un mandamiento de Cristo; nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección al ser bautizados en agua en Su Nombre.
El bautismo en agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, y así cumplimos toda justicia delante de Dios.
El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista. Juan no lo quería bautizar porque decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Jesús le dijo: “Deja, nos conviene cumplir toda justicia.”
Y si Cristo necesitó ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros. Los apóstoles también fueron bautizados por Juan el Bautista; y también los apóstoles bautizaban a todas las personas que escuchaban a Cristo y creían en Cristo y lo recibían como el Mesías Príncipe.
Y aun en el Día de Pentecostés, cuando San Pedro predicó, como tres mil personas creyeron en Cristo y eran hebreos, judíos de diferentes tribus, y fueron bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y fueron añadidos a la Iglesia como tres mil personas. Así ha sido todo el tiempo a través de la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo.
Por lo tanto, pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de nuestro amado Señor Jesucristo.
“LA GENERACIÓN QUE VERÁ LA VENIDA DEL SEÑOR.”
