La Venida del Hijo del hombre como ladrón en la noche
Viernes, 21 Agosto, 2009 - Luna, México DF México - 1 hora, 24 minutos
Rev. William Soto Santiago, Ph.D.
Viernes, 21 de agosto de 2009
Luna, México D.F., México
Muy buenas noches, amables y amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet. Un especial saludo para el doctor Miguel Bermúdez Marín donde se encuentre allá en Venezuela; también para el doctor Salomón Cunha y su esposa Kélita; también para el doctor Bruno y su esposa Lorena, y sus padres y su abuela también; y para todos ustedes ministros y todos los que están aquí presentes.
Para esta noche leeremos un pasaje bíblico muy importante que siempre le ha llamado la atención a todo el Cristianismo y por consiguiente a toda persona que ha leído este pasaje; se encuentra en Primera de Tesalonicenses, capítulo 5, versos 1 al 11, y dice de la siguiente manera:
“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.
Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.
Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.
Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.”
Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.
Nuestro tema es: “LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO LADRÓN EN LA NOCHE.”
El Señor Jesucristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre será como en los días de Noé y con en los días de Lot, dice Cristo en San Mateo, capítulo 24, versos 34 al 39, y también en San Lucas, capítulo 21, versos... les voy a dar los versos, versos 27 en adelante; y también el capítulo 17, de San Lucas, versos 24 en adelante, dice:
“Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día.
Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.
Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.
Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;
mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.
Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.”
Aquí tenemos una descripción clara de cómo estará la humanidad en el tiempo en que el Hijo del Hombre se va a manifestar. En aquel tiempo de Noé y en el de Lot la Tierra, la humanidad estaba llena de violencia, que es lo que vemos en la actualidad, no solamente en la República Mexicana, sino en las naciones diferentes que existen sobre la tierra.
Encontramos guerras, rumores de guerras también, y así por el estilo, y el problema del medio ambiente, el cual es grave este problema del calentamiento global, el cual traerá graves consecuencias para la raza humana; es un problema que la misma raza humana ha estado produciendo con todas las cosas que ha estado haciendo, y conforme a la ley de la siembra y de la cosecha lo que se ha sembrado va a producir todos estos graves problemas que ya han estado visualizando los científicos. Pero ya todo eso estaba escrito en la Sagrada Biblia, la Sagrada Escritura.
Po lo tanto, todo eso es el complimiento de las profecías bíblicas, tanto del Antiguo Testamento dadas por Dios a través de Su Espíritu Santo, por medio de los profetas del Antiguo Testamento, por medio de Jesús, por medio de los apóstoles también. O sea, que ya desde antes de la fundación del mundo Dios sabía cómo iba a estar la condición de las naciones; y ya Dios lo comunicó a la humanidad por medio de Sus profetas en los cuales moró el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo que es el Ángel del Pacto, el cual le apareció al profeta Moisés para enviarlo para la liberación del pueblo hebreo que estaba esclavo en Egipto.
Ese Ángel del Pacto, es nada menos que el Espíritu Santo y es nada menos que Cristo en Su Cuerpo angelical, Él es el Ángel del Pacto, por eso Él podía decir: “Antes que Abraham fuese, yo soy.” (San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58).
¿Cómo era Cristo antes de Abraham? Pues sabemos que el cuerpo físico de Cristo nació en Belén de Judea a través de la virgen María, pero en Su cuerpo espiritual llamado el Ángel del Pacto es antes que Abraham y antes que Adán también. La Escritura nos dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Dice que también “por Él fueron hechas (o sea, creadas, dice) todas las cosas.” (San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante).
“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
O sea, que toda la Creación fue llevada a cabo por el Verbo que era con Dios y era Dios, o sea, por el Ángel del Pacto que es un hombre de otra dimensión, llamado también el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión. Sigue diciendo, vean:
“Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
O sea, que la toda la Creación Dios la llevó a cabo por medio del Verbo que es Cristo en Su Cuerpo angelical. Dice:
“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”
Sigue diciendo:
“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan (o sea, Juan el Bautista).
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.”
Diese testimonio del Verbo, del Ángel del Pacto el cual vendría después de él. Recuerden que Cristo dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” La luz de la Vida eterna. Y ahora:
“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron.”
Lo rechazaron, pero todo obró para bien; porque así tenía que ser para que pudiera Cristo morir como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, y todo ser humano tuviera un Sacrificio de Expiación por sus pecados delante de Dios y pudiera obtener el perdón de sus pecados, ser limpio de todo pecado por la Sangre de Cristo y ser reconciliado con Dios; y por consiguiente ser restaurado al Reino de Dios y a la Vida eterna, que es la Vida que hay en el Reino de Dios.
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Recuerden que desde que el ser humano en el Huerto del Edén pecó, Adán y Eva perdieron la Vida eterna, Dios les había dicho, le había dicho a Adán que no comiera del árbol de ciencia del bien y del mal, porque el día que lo hiciera, ese día moriría, moriría a la Vida eterna; porque luego que pecó, le quedó vida, pero vida temporera que es lo que hemos heredado físicamente de Adán: vida temporera.
Y ahora, el ser humano tenía la promesa de que Dios lo restauraría, se llevaría a cabo un Sacrificio de Expiación por el ser humano, el cual fue tipificado en aquellos sacrificios que el pueblo hebreo llevaba a cabo en el templo.
Ya desde la muerte de Cristo hacia acá no requiere Dios sacrificios de animalitos, porque fue hecho el Sacrificio de Expiación perfecto por el Mesías Príncipe, Jesucristo, el cual moriría después de las sesenta y nueve semanas de años de la profecía de Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27, o sea que moriría en la semana número setenta.
A la mitad de esa semana murió Cristo en la Cruz del Calvario; y no hay otra persona que haya muerto en aquel tiempo que llene los requisitos bíblicos para ser reconocido como el Mesías Príncipe que moriría en ese tiempo, en la mitad o a la mitad de la semana número setenta.
Y para el tiempo en que Cristo tuvo Su ministerio no hay en la historia otra persona que cumpla todos los requisitos para ser reconocido como el Mesías Príncipe que estaría en ese tiempo en Su ministerio. Por lo tanto, solamente hay uno que cumplió esos requisitos, y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO; en español ese es Su nombre: Jesús, y le fue colocado Señor y Cristo, porque Dios lo ha hecho Señor y Cristo, dice San Pedro el Día de Pentecostés en el capítulo 2, del libro de los Hechos, versos 31 al 47.
Y ahora, estamos viendo que el Señor Jesucristo no es cualquier persona, es nada menos que el Verbo, el Ángel del Pacto, en quien estaba, está y estará eternamente el Nombre de Dios. Es importante saber quién es Jesucristo para poderlo recibir como nuestro único y suficiente Salvador.
Vean, en el capítulo 23 del libro del Éxodo, versos 20, en adelante, Dios hablándole a Moisés para que Moisés le hable lo mismo al pueblo, le dice:
“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.
Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”
El Nombre de Dios, vean, está en el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, que es el Verbo que era con Dios y era Dios, porque Dios está dentro de ese Cuerpo angelical. Por eso, cuando le apareció el Ángel de Dios a Moisés en el monte Sinaí, le dice: “Yo soy el Dios de tu padre.” O sea, el Dios de Amram (el padre de Moisés), el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
Vean, este Ángel diciéndole a Moisés que Él es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es que Dios estaba, está y estará eternamente en ese cuerpo angelical; y siempre que aparecía a los profetas de Dios era llamado el Ángel del Pacto, era llamado Dios.
Por eso cuando Manoa (el padre de Sansón) tuvo ese encuentro con el Ángel de Dios, el cual no sabía que era el Ángel de Dios, pero luego que le hizo la promesa de que él a través de su esposa: la señora Manoa, el señor Manoa y su señora Manoa iban a tener un hijo (ese sería Sansón). Y le ofreció un sacrificio, una ofrenda. Y Él le dijo: “Lo que vayas a sacrificar, a ofrendar, ofrécelo a Dios.” Y Manoa también le preguntó cuál era su nombre, para que cuando se cumpliera lo que le había prometido, Manoa y su esposa lo honraran, pero le dice: “¿Por qué preguntas por mi nombre, el cual es admirable?”
No le quería revelar el Nombre a Manoa, pero a Moisés se lo había revelado, cuando Moisés cuando le dice a Dios: “Señor, si ellos (o sea, el pueblo hebreo) me preguntan cuál es Tu Nombre, ¿qué les voy a responder?” El Ángel le dice: “Yo soy el que soy, y les dirás: Yo soy me envió a vosotros.” Y también le dice: “Este es mi Nombre, mi memorial para siempre.” Eso está en el capítulo 3 del Éxodo, versos 1 al 16, y en el capítulo 6 del Éxodo dice que con este Nombre nunca se había revelado a nadie; o sea, que Moisés fue la primera persona que conoció el Nombre eterno de Dios.
Y ahora, este Nombre está en el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, el cual es Cristo en Su Cuerpo angelical. Por eso cuando más adelante, Él en el capítulo 5, versos 43 de San Juan, dice: “Yo he venido en Nombre de mi Padre.” ¿Por qué? Porque el Nombre de Dios que estaba en el Ángel del Pacto o sea, en el cuerpo angelical de Dios, que es Cristo en Su Cuerpo angelical, luego también tiene que ser colocado en el cuerpo de carne en donde estará Dios en toda Su plenitud.
La plenitud de la divinidad moró corporalmente en la persona de Jesús. Ahí tenemos a Dios en toda Su Plenitud, o sea, Padre Hijo y Espíritu Santo manifestado en medio del pueblo hebreo; por eso Él decía que las Obras que Él hacía, no las hacía de Sí mismo, “sino que el Padre que mora en mí, Él hace las Obras.” Decía Jesús, y también Él decía que “el Espíritu Santo está sobre mí, por cuanto me ha ungido.” Y comienza a enumerar las cosas para las cuales había sido ungido. San Lucas, capítulo 4, versos 11 en adelante, y la anterior cita que les di la encuentran también en San Juan, capitulo 14, versos 6, en adelante.
Y ahora, continuando con este pasaje donde dice:
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Recuerden, cuando hemos nacido en esta Tierra, hemos nacido como descendientes de Adán y Eva; y por cuanto el ser humano pecó, hemos nacido a la vida temporera y por eso vivimos un tiempo en la Tierra y se nos acaba el tiempo y nos tenemos que ir de esta dimensión terrenal, y algunos no saben hacia dónde van cuando terminan sus días en la tierra, por lo cual la angustia existencial la trae toda persona que nace en este planeta Tierra; porque está consciente que existe, que está vivo; pero después cuando su cuerpo físico muere, no sabe a dónde va a estar viviendo, y sin el cuerpo físico va a estar por consiguiente viviendo en cuerpo espiritual, que se parece al cuerpo físico pero que es de otra dimensión.
¿Recuerdan aquella parábola que dio Cristo del mendigo Lázaro y el rico que murieron? Y el rico al morir, luego se encontró en un lugar al cual nadie quiere ir, ni yo tampoco les recomiendo que vayan a ese lugar; por lo cual les digo cómo evitar ir a ese lugar.
Y el mendigo Lázaro que servía a Dios, murió también y fue al seno de Abraham, un lugar en donde estaba Abraham y todos estos hombres de Dios del Antiguo Testamento. Y Lázaro estaba siendo consolado allí, estaba muy feliz, pero el hombre rico estaba en otro lugar que no le gustaba y a nadie le va a gustar ese lugar, ni de visita.
Así que, alzó sus ojos y vio al Padre de la fe: Abraham, en otro lugar; porque estaba una sima, un precipicio que los separaba; y entonces clamó a Abraham que le enviará a Lázaro con la punta de su dedo mojada en agua; miren, el problema de la escasez de agua está en ese lugar donde fue el rico, y es mayor que el que está en la República Mexicana y que el que está en cualquier nación.
¿Saben lo que es pedir el dedo mojado en agua nada más? Así que, están las cosas muy difíciles allá. Y el Padre Abraham le dijo que no, que los que están allá en el Paraíso, en el seno de Abraham no pueden pasar de ese lugar al otro lugar donde estaba el rico; y los que están allá donde está el rico no pueden pasar al seno de Abraham donde estaba Abraham y Lázaro y todos esos hombres de Dios, allí no tenían problema con agua, porque el hombre rico se dio cuenta que no tenían problemas allá; por eso pidió agua del lugar donde tenían agua.
Ahí muestra lo que es la vida después que termina aquí en la Tierra, la persona pasa a otra dimensión a otro mundo, digamos, el mundo de los espíritus, y para que no sea tan misterioso: el mundo de los cuerpos, cuerpos parecidos a los nuestros pero que le llamamos espíritus; pero que estando en esos cuerpos pueden hablar, pueden darse la mano, pueden también caminar y así por el estilo, como si estuvieran viviendo acá en la Tierra.
Pero, los que están donde estaba el hombre rico, estarían viviendo en un lugar más terrible que el más terrible que exista en la Tierra; y por cuanto Cristo cuando resucitó, con Él resucitaron los santos del Antiguo Testamento, dice en San Mateo, capítulo 27, versos 51 en adelante, dice:
“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;
se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron (o sea, resucitaron);
y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él (o sea, después de la resurrección de Cristo) vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”
Esa fue la resurrección de los santos del Antiguo Testamento, cuando Cristo resucitó, y luego cuando Cristo subió al Cielo, con Él subieron todos ellos, y ahora están en el Cielo en la dimensión llamada el Paraíso que viene a ser la sexta dimensión; nosotros aquí en la tierra vivimos en tres dimensiones: luz, tiempo y materia; y la cuarta dimensión es la de las ondas donde funciona la radio y la televisión, y puede ser usadas para otras cosas importantes, también los satélites y todas estas cosas, las comunicaciones, todo trabaja en la cuarta dimensión.
Y la quinta dimensión ni quisiéramos estar de visita en ella, es el infierno, y la sexta dimensión es el Paraíso, y la séptima dimensión es donde Dios habita. Tan simple como eso.
Y ahora, hemos visto que hay un Programa Divino desde antes de la fundación del mundo, que ha estado llevándose a cabo. Ahora, para llegar aquí al Verbo, dice:
“Los cuales (hablando de los creyentes en Cristo) no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
Estos son los creyentes en Cristo, lo reciben como Salvador al escuchar el Evangelio de Cristo, son bautizados en agua en Su Nombre, y Cristo les bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en esas personas el nuevo nacimiento. Han nacido del Agua y del Espíritu como le dijo Cristo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan. “El que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.”
Y todos queremos entrar al Reino de Dios, nacer del Agua es nacer de la predicación del Evangelio de Cristo; y nacer del Espíritu, es nacer del Espíritu Santo, y ahí se nace a la Vida eterna, y ese nacimiento es el que todo ser humano necesita para poder vivir eternamente y pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo, y Cristo es el segundo Adán.
Y ahora, por medio del primer Adán, hemos nacido acá en la línea del primer Adán a la vida temporera, y por medio del segundo Adán, por medio del nuevo nacimiento hemos nacido a la Vida eterna en el Reino eterno de Cristo nuestro Salvador.
Y ahora pasamos al verso 14, donde dice:
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
El Verbo se hizo carne y fue conocido por el nombre de Jesús. Vean, el Verbo, el Ángel del Pacto a través del cual Dios creó todas las cosas; o sea, que Jesús no es cualquier persona, es la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra.
Y ahora, Él es el heredero de toda la creación, es el dueño de todos los planetas, de todos los sistemas solares, de todas las galaxias, incluyendo todos los planetas que las componen. Por lo tanto, este planeta Tierra pertenece a la herencia del Hijo del Hombre, de Cristo.
Vean, dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3:
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”
¿Ven? ¿Quién es el heredero de todo? Jesucristo. ¿Y por medio de quién creó Dios los Cielos y la Tierra? Por medio de Jesucristo, así que Jesucristo es la persona más importante de los Cielos y de la Tierra.
Y ahora, Cristo tiene unos cuatro o cinco Títulos de Hijo: Hijo del Hombre, Hijo de Dios, Hijo de David, Hijo de Abraham. Bajo cada uno de esos Títulos hay una herencia; como Hijo de David Él es el heredero al Trono de David, de lo cual le habló el Ángel Gabriel a la virgen María en San Lucas, capítulo 1, cuando en esa aparición celestial llegó el tiempo para la Venida del Mesías; y una virgen tenía que concebir y dar a luz a ese niño que sería el Mesías, en el cual habitaría la plenitud de Dios.
Veamos las Palabras del Ángel Gabriel a la virgen María, dice capítulo 1, verso 30 en adelante de San Lucas:
“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”
Cristo, dice el Arcángel Gabriel, que es el heredero al Trono de David, Dios le va a dar el Trono de David, Su Padre y va reinar sobre la casa de Jacob, sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones; y ahí es donde la humanidad tendrá verdadera justicia social, paz permanente; y por consiguiente la felicidad.
Por eso el Mesías es el deseado de todas las naciones, Él es el Ángel del Pacto que está prometido para venir en el Día Postrero; ya vino dos mil años atrás para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, muriendo al llevar nuestros pecados.
Y ahora, como Hijo de David Él es el heredero al Trono y Reino de David; como Hijo del Hombre Él es el heredero al planeta Tierra completo con todo lo que tiene. Por lo tanto, Su Reino será mundial y será la primera ocasión en que existirá un Reino realmente mundial que cubrirá todo el planeta Tierra.
Como Hijo de David o como Hijo de Abraham, Él es el heredero a la realeza, como el Hijo del Hombre, Hijo de David, Hijo de Abraham, Hijo de Dios... como Hijo de Dios Él es el heredero de los Cielos y de la Tierra.
Así que, todo le pertenece a Él, Él es el heredero de toda la creación, porque Dios por medio de Él la llevó a cabo, ese es nuestro Señor Jesucristo, ese es el Rey de Reyes y Señor de señores que ha prometido a todos los creyentes en Él que mueren físicamente, resucitarlos en el Día Postrero en cuerpos eternos, cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad, y a los que estén vivos los transformará; y entonces todos serán jóvenes, serán inmortales con cuerpos glorificados como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.
Esas promesas las encontramos en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40; y también en San Juan, capítulo 11, versos 25 al 27, y hay otros lugares donde Cristo habla acerca de estas promesas. Y también los apóstoles como San Pablo, nos habla en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 12 al 17 y Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, donde nos dice que a la final Trompeta. “Porque será tocada la Trompeta y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles y nosotros los que vivimos seremos transformados.”
Eso son promesas para los creyentes en Cristo, y los que estén vivos van a ser transformados los creyentes en Cristo nacidos de nuevo. Yo necesito lo más pronto posible esa transformación ese cuerpo nuevo, porque el que recibí ya tiene unos cuantos años, y ya, pues uno tiene que reconocer que necesita un nuevo cuerpo para continuar viviendo físicamente; porque de otra forma, si muere el cuerpo físico tiene que continuar viviendo pero en el cuerpo angelical allá en el Paraíso.
Ahora, la Venida del Hijo del Hombre es el evento más importante prometido para este tiempo final. Todo descansa en la Venida del Hijo del Hombre para este tiempo final.
La esperanza de todos los creyentes en Cristo está depositada en Su segunda Venida, pero Él dice que será como ladrón den la noche. Y en la parábola de las diez vírgenes solamente cinco de ellas lo vieron y lo recibieron, y las vírgenes, son las vírgenes prudentes que tenían aceite en su lámparas, o sea, que tenían el Espíritu Santo en ellas, son las vírgenes prudentes las que tenían el Espíritu de Cristo, habían nacido de nuevo.
Las insensatas representan a los cristianos profesantes pero que no han recibido el Espíritu de Cristo, y ellas no vieron al Señor en Su Venida, ni entraron con Él a las Bodas; por consiguiente no obtuvieron la transformación de sus cuerpos y no fueron con Cristo arrebatadas al Cielo para estar en la Cena de las Bodas del Cordero.
Por lo tanto, tendrán que pasar por la gran tribulación, que es llamada también la apretura de Jacob, el tiempo donde los juicios divinos van a caer sobre el planeta Tierra, será como en el tiempo de Noé y como en el tiempo de Lot.
Así que, esas cosas están señaladas para, tanto los creyentes en Cristo: las bendiciones de Dios, como los juicios divinos sobre los que no creen en Cristo; por eso San Pablo dice que cuando digan: paz y seguridad, vendrá de repente destrucción, destrucción repentina, y nos habla del Día del Señor que vendrá como ladrón en la noche.
Conforme a la religión judía el día sábado es el día de reposo, de descanso, dedicado a Dios, es llamado también por muchas personas el día del Señor. En medio del Cristianismo hay también algunos que guardan el sábado y lo llaman el día del Señor.
Ahora, el día o los días delante de Dios son para los seres humanos como mil años, y mil años como un día, dice Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8; y el Salmo 90, verso 4. Cuando se nos habla del día del Señor, no es un día de veinticuatro horas, es un día milenial, es un día o un milenio que viene a ser un séptimo milenio, y de Adán hacia acá han transcurrido ya seis milenios, y conforme al calendario gregoriano hemos entrado al séptimo milenio, y ya llevamos nueve años dentro del séptimo milenio.
Los días postreros, por ejemplo, delante de Dios, de los cuales ustedes han escuchado tanto hablar a los predicadores, vean, el apóstol Pablo y el apóstol Pedro hablando en el tiempo en el cual ellos vivían, dijeron que ya en esos días era los días postreros; vean esto lo dice por ejemplo San Pablo en esta lectura de Hebreos, capítulo 1 verso 1, en adelante:
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”
O sea, que en los días de Jesús ya Él estaba predicando en los días postreros, y también en el libro de los Hechos, capítulo 2, San Pedro en su primer mensaje en el Día de Pentecostés dice que Dios prometió derramar de Su Espíritu sobre toda carne en los Días Postreros, y está citando a Joel, capítulo 2.
¿Y por qué dicen ellos que aquellos eran ya los días postreros, y ya han transcurrido dos mil años? ¿Sería que se equivocaron? No, es que delante de Dios un día es como mil años, y mil años como un día. Los días postreros delante de Dios, así como los días postreros de las semana son jueves el quinto día, viernes el sexto día y sábado el séptimo día, el día postrero de la semana es el sábado, y el domingo comienza la semana.
Y ahora, delante de Dios el quinto milenio es el primero de los días postreros, delante de Dios, de los milenios postreros; y el sexto milenio es el segundo de los días postreros, de los milenios postreros delante de Dios; y el séptimo milenio es el último de los días postreros delante de Dios.
Ya estamos conforme al calendario gregoriano en el Día Postrero delante de Dios, o sea, en el milenio postrero, en el día que Cristo dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero.” ¿Ven? No es un día de veinticuatro horas, es un milenio, un día de mil años delante de Dios.
En ese milenio es que se cumplirá: “LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO LADRÓN EN LA NOCHE.” Y ese es el día delante de Dios que llegaría como ladrón en la noche.
Pocas personas saben que ya llegó el Día Postrero delante de Dios, ha entrado como ladrón en la noche, y ese es el Día para el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre, para la Venida del Mesías; por eso el pueblo hebreo está esperando la Venida del Mesías y está esperando también la venida de Elías preparándole el camino; está esperando ver a un hombre que estará proclamando la paz imperecedera, no la paz de la cual dirán: “Paz y seguridad,” y después vendrá destrucción repentina, sino la paz imperecedera, la cual solamente estará y la recibirá el pueblo hebreo en el Reino del Mesías; porque el Mesías es el Príncipe de paz, el único que podrá traer la paz para el pueblo hebreo, para todo el Medio Oriente y para todas las naciones, y Él traerá esa paz en Su Reino, y es en el Día Postrero, el Día del Señor delante de Dios, que es el séptimo milenio, el milenio sabático.
Y ahora, todo esto era un misterio, pero ha estado siendo abierto para que sea comprendido por todos los creyentes en Cristo.
Y ahora, el misterio de la Venida del Hijo del Hombre no lo vamos a tocar mucho, Cristo dijo hablando de la Venida del Hijo del Hombre, que vendrá con Sus Ángeles, Sus Ángeles fueron mostrados allá en el Monte de la Transfiguración cuando aparecieron a cada lado de Jesús dos profetas, uno a cada lado: Moisés y Elías.
Esos ministerios que son los ministerios de los dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, estarán siendo manifestados por el Espíritu Santo en y a través de un hombre.
Por eso, el pueblo hebreo está esperando un hombre del tiempo presente, en el cual están esos ministerios siendo operados, en el cual está el ministerio de Elías siendo operado, manifestado y esté proclamando la paz imperecedera; y la estará proclamando en el Reino del Mesías, o sea, mostrando cómo va a venir esa paz permanente para el pueblo hebreo y para todas las naciones.
La Venida del Hijo del Hombre, Cristo dijo que ni los Ángeles sabían, que nadie sabía, ni aún el Hijo, ni aún Jesucristo sabía cuándo sería la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero.
Ahora, cuando ya Cristo resucitó glorificado ya se supo cuándo sería, pero antes no sabía; porque Él no podía saber nada excepto lo que el Padre por medio de Su Espíritu le daba a conocer; por eso Él hablaba, decía: “Yo no hablo nada de mí mismo, sino lo que escucho al Padre hablar.”
Y ahora, el Hijo del Hombre vendrá con Sus Ángeles, vendrá en un tiempo como el de Noé y como el de Lot, un tiempo como aquellos en donde el fin del mundo antidiluviano había llegado, y un tiempo como el de Lot, que el fin de los ciudadanos de Sodoma y Gomorra, el fin para ellos había llegado.
Y los Ángeles que aparecieron a Abraham, dos de ellos fueron a Sodoma y hablaron con Lot y le dijeron: “Hemos venido para destruir esta ciudad.” O sea, que estos Ángeles Gabriel y Miguel son enviados para bendición de algunos y en otras ocasiones para juicio divino para individuos o naciones, son los Ángeles de la diestra de Dios, los Ángeles a través de los cuales Dios manifiesta Su Poder, Dios Se manifiesta obrando grandes cosas; son Ángeles administradores enviados a los herederos de salvación, mensajeros de Dios para los seres humanos.
El Ángel Gabriel anunció la primera Venida de Cristo a la virgen María y a los pastores también, y el Ángel Gabriel anunciará la segunda Venida de Cristo.
Ahora, el Ángel Gabriel no le anunció a todos los sacerdotes y al sumo sacerdote y a todos los políticos, la Venida, la primera Venida de Cristo, se la anunció a la virgen María, también a Zacarías (el sacerdote) y también a aquellos pastores. O sea, que hubo un grupo de personas que supo acerca de la Venida del Señor dos mil años atrás, Su primera Venida; y aquellos magos que estudiando los cielos vieron en el cielo la señal de la Venida del Mesías, y dijeron, llegaron a Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido:” ¿Cuál era la evidencia que ellos tenía? “Porque Su estrella hemos visto en el Oriente.”
Ellos vivían allá en el Oriente de Israel, al Este de Israel, vivían por allá por Babilonia y Ur de los Caldeos, y vieron en el cielo esa señal; porque siempre que Dios va a hacer algo en la Tierra primero lo muestra en el cielo; porque el firmamento con todos esos astros es la primera Biblia, luego tenemos esta Biblia escrita que nos habla de las mismas cosas, pero en forma de letra.
Vean, Dios le dijo a Abraham que su descendencia sería como las estrellas del cielo; por lo tanto, en esas estrellas están representados todos los descendientes de Abraham. Usted y yo somos representados en alguna estrella del firmamento.
Y están las estrellas que aparecen al principio de la noche, en noche estrellada; están las estrellas que más adelante aparecen y están las estrellas, las últimas estrellas que aparecen ya cuando falta poco para amanecer, y entre ellas aparece una llamada la estrella resplandeciente de la mañana. Y esas estrellas representan personas que estarán viviendo en este tiempo final, las que aparecen ya en la mañana, o cuando va a amanecer.
Y ahora vean, aquí Job era un estudiante muy, pero que muy aplicado en la primera Biblia: el firmamento, y dice en el capítulo 38 del libro de Job; y esto es Dios hablándole a Job, o sea, son las Palabras de Dios. Le dice, versos 4 en adelante del capítulo 38 de Job, dice:
“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia.
¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?
¿O quién extendió sobre ella cordel?
¿Sobre qué están fundadas sus bases?
¿O quién puso su piedra angular,
Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?”
¿Ven? Job conocía la primera Biblia y por eso Dios le habla conforme a esa primera Biblia: el firmamento.
Y ahora, como nosotros conocemos esta Biblia escrita, entonces nos ha estado hablando por siglos conforme a la Biblia escrita; pero que concuerda con la Biblia celestial. Por ejemplo, Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28, que: “Al que venciere (dice), yo le daré la estrella de la mañana.” Cualquier persona puede pensar: “Le pensará dar el planeta Venus, que es la estrella de la mañana que vemos durante las mañanas, ya en la madrugada.” Cristo nos dice en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, también:
“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”
Cristo es la estrella resplandeciente de la mañana, ¿ven? Por lo tanto, ¿qué le va a dar Cristo al vencedor? Le va a dar el Espíritu Santo, le va a llenar con el Espíritu Santo, que es la estrella resplandeciente de la mañana, el cual aparecía en diferentes ocasiones como una luz.
Vean, le apareció a Moisés en una llama de fuego, guió al pueblo hebreo por el desierto, de noche era una nube de fuego o de luz, y de día era una nube que los cubría del sol, o sea, tenían como si tuvieran aire acondicionado durante el día; en el desierto hace mucha calor, pero vean, ellos no se fatigaban porque los cubría del sol ardiente esa nube, la presencia de Dios.
Y ahora, a ese que le va a dar la estrella resplandeciente de la mañana, le va a dar el Espíritu Santo en Su manifestación final, en Su manifestación para un nuevo día dispensacional, para el séptimo milenio que es el séptimo día milenial delante de Dios.
Por lo tanto, a través de ese vencedor el Espíritu Santo va a estar resplandeciendo y alumbrado el entendimiento, la mente, el corazón de los seres humanos. Cristo es la estrella resplandeciente de la mañana, y en Espíritu Santo es el que ha estado guiando a Su pueblo, como guió al pueblo hebreo por el desierto. Él es el Ángel del Pacto. Por lo tanto, estará el Ángel del Pacto en el vencedor guiándonos en este tiempo final.
Y vean, no estaremos en tinieblas, dice: “Como los demás.” Y dice: “No somos hijos de la noche ni de las tinieblas, sino del día.” Y para este tiempo final los hijos e hijas de Dios entrarán al Programa Divino, serán llenos de la luz divina y vivirán en luz en el séptimo milenio, el Día Postrero, el séptimo día milenial en donde Cristo como ladrón en la noche vendrá en medio de Su Iglesia, para darnos la fe para ser transformados y raptados o arrebatados para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, a la casa de nuestro Padre celestial.
Y allí no podrá ir cualquier persona, porque no hay aviones ni cohetes que los puedan llevar, tienen que ser transformados, tener el cuerpo eterno como Cristo, cuerpo glorificado con lo cual podremos llegar a la casa de nuestro Padre celestial para la gran fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero. Yo voy a estar allí. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.
Es que nuestros nombres están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Y las personas que están escritas en el Cielo en el Libro de la Vida, no saben que están hasta que escuchan el Evangelio de Cristo.
Cristo dijo: “Gozaos de que vuestros nombres están escritos en el Cielo.” Eso es motivo de gozo, y cuando una persona escucha la predicación del Evangelio de Cristo, es porque su nombre está en el Cielo escrito en el Libro de la Vida, y Dios lo guía para que pueda escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, y nazca la fe de Cristo en su alma y crea en Cristo y lo reciba como su único y suficiente Salvador; y Cristo lo reciba en Su Reino y le dé la Vida eterna.
Cristo dijo:
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna.” San Juan, capítulo 10, versos 27 al 30; y también en San Juan, capítulo 10, versos 14 al 16, donde dice: “También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que no están allá en medio del pueblo hebreo), las cuales también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor.”
El rebaño es la Iglesia del Señor Jesucristo, el buen Pastor es Cristo. ¿Y quiénes son las ovejas? Somos todos nosotros que escuchamos la predicación del Evangelio de Cristo y creemos en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.
Ahora, hablando de: “LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO LADRÓN EN LA NOCHE.”
Vean, para el mundo la situación es de noche, de oscuridad; para los creyentes en Cristo es de luz, y por consiguiente son hijos de luz, no hijos de las tinieblas, hijos de luz, y por consiguiente el tiempo que vendrá donde dice: “Cuando digan paz y seguridad, entonces vendrá destrucción repentina.” Esa destrucción corresponde al tiempo de la gran tribulación que durará tres años y medio, donde caerán los juicios divinos sobre la raza humana como fue en el tiempo de Noé y como fue en el tiempo de Lot en Sodoma y Gomorra, en donde el fuego allá descendió del Cielo y destruyó a Sodoma y Gomorra.
Y en el tiempo de Noé vino lluvia, agua, un diluvio y destruyó a todos los que vivían en aquel tiempo, excepto Noé y su familia que entraron al arca, y algunos animales, reptiles y aves también que entraron al arca.
Vean, los animales, los reptiles y las aves que entraron al arca tuvieron más conocimiento del tiempo en que estaban viviendo y escaparon, o sea, que en aquel tiempo el conocimiento de los seres humanos en el campo espiritual, vean la condición en que estaba; un animal de los que entró al arca sabía más que la gente que no entraron al arca. Recuerden que cuando hay tiempos de tormenta o de terremotos, las aves y los animales se van del lugar.
Ahora, la Venida del Hijo del Hombre será como ladrón en la noche; para el mundo es de noche, el mundo estará en tinieblas y ni entenderá, ni verá, ni comprenderá la Venida del Hijo del Hombre, Él vendrá a Su Iglesia, a los Hijos de luz; porque son los que tienen la promesa de la Venida del Señor para darles la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.
“LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO LADRÓN EN LA NOCHE.”
Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión; y también vean, el día o la Venida del Hijo del Hombre como ladrón en la noche, es para el Día que también será como ladrón en la noche, un Día que vendrá, el cual muchas personas no saben lo que es ese Día, no saben que es un día milenial delante de Dios.
Estamos en un tiempo en donde los últimos que formarán la Iglesia del Señor Jesucristo, están siendo llamados por medio de la predicación del Evangelio de Cristo. Y algún día que será muy cercano a nuestros días, se completará la Iglesia del Señor Jesucristo; y cuando eso suceda Cristo habrá terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo, habrá redimido hasta el último que está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y saldrá del Trono de Intercesión donde Él está como Sumo Sacerdote haciendo Intercesión ante el Padre, y vendrá a convertirse en el León de la Tribu de Judá, en Rey de reyes y Señor de señores, para hacer Su Obra de Reclamo, reclamar todo lo que Él ha redimido con Su Sangre preciosa.
Ya no habrá tiempo para las personas recibir a Cristo, ya habrá terminado la Dispensación de la Gracia, se habrá cerrado la puerta como dice en San Lucas, capítulo 13, versos 25, Cristo, que cuando el Padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, entonces van a venir llamando a la puerta pero ya estará cerrada.
Ya de ahí en adelante ya esas personas tendrán que pasar por ese tiempo llamado la gran tribulación, donde los juicios divinos van a ser derramados sobre la Tierra, y en donde una tercera guerra mundial atómica va a desatarse, y en donde los volcanes van a activarse todos y va a cubrir de ceniza grandes territorios, grandes naciones, ceniza volcánica; y todo eso será juicio para la humanidad, los que están en tinieblas. Pero luego se convertirá en una bendición, porque será de abono para los que van a vivir en el Reino del Mesías.
Ahora vean, siempre para los hijos de luz todas las cosas van a obrar para bien, para los que aman a Dios.
Si hay alguna persona que todavía no está preparada para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero porque no ha recibido todavía a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.
Vamos a dar unos minutos mientras pasan acá al frente para orar por usted. Recuerde que la fe viene por el oír, el oír la predicación del Evangelio de Cristo; así es como nace la fe de Cristo en el alma de la persona, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Y ahora, tiene usted la oportunidad y el derecho de confesar públicamente a Cristo como Su único y suficiente Salvador, y es una cosa entre usted y Dios. Si nació la fe de Cristo en su alma, ahora tiene la oportunidad de dar testimonio publico de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador, consciente de que el nombre suyo está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida, y por esa causa ha estado escuchando la predicación del Evangelio de Cristo nuestro Salvador.
Lo más importante para el ser humano es la Vida, y si la vida terrenal es tan importante, cuánto más la Vida eterna; sin la Vida eterna de nada le habrá servido a la persona haber vivido en esta Tierra. El mismo Cristo lo dijo cuando dijo:
“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma
Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).
¿Y cómo vendrá? Como ladrón en la noche, dice Apocalipsis, capítulo 3, verso 3; y Apocalipsis, capítulo 16, verso 15.
Los que están en otras naciones en estos momentos conectados con esta transmisión de esta actividad, también pueden venir a los Pies de Cristo los que todavía no lo han hecho, para que Cristo les reciba en Su Reino; y también los niños de diez años en adelante pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales del Reino de los Cielos.”
Todavía vienen más personas que como ustedes quieren vivir eternamente, quieren entrar al Reino de Cristo y así tener asegurado su futuro eterno; y así ya no tener más la angustia existencial, la cual se va cuando la persona ya ha recibido a Cristo como Salvador, porque ya sabe de dónde vino, ¿vino de dónde? De donde vino Cristo, del Cielo. ¿Y para qué viene aquí a la Tierra? Cristo vino con un propósito: para morir por nosotros, redimirnos con Su Sangre.
Y ahora, hemos venido para ser redimidos por la Sangre de Cristo al recibirlo como nuestro Salvador. ¿Y hacia dónde vamos? Vamos a la eternidad con Cristo en Su Reino, iremos a la Cena de las Bodas del Cordero y luego regresaremos con Él para el establecimiento de Su Reino en este planeta Tierra; y en Jerusalén que será la capital, estará el Trono del Mesías, y allí estaremos con Él como Su gabinete de gobierno; porque Él nos ha lavado, nos ha limpiado con Su Sangre preciosa y nos ha hecho para nuestro Dios, Reyes y Sacerdotes y reinaremos sobre la Tierra con Él. De eso es que nos habla Apocalipsis, capítulo 1, versos 5 al 6; y también Apocalipsis, capítulo 5, versos 8, en adelante; y Apocalipsis, capítulo 20, versos 4 al 6.
La humanidad, el reino de los gentiles no tiene futuro, solamente tienen futuro y bien asegurado, los creyentes en Cristo, porque nuestro futuro está con Cristo en Su Reino, el cual Él establecerá en este planeta Tierra. Por lo tanto, al recibir a Cristo como nuestro Salvador, estamos asegurando nuestro futuro eterno; y solamente hay uno que nos puede asegurar nuestro futuro eterno, y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO.
Todos tenemos la misma oportunidad: el pobre y el rico, el grande, el anciano y el joven y los niños también. Todos sin importar raza, país, nada importa, solamente que sea un ser humano el cual tiene el derecho a escuchar y creer en Cristo y recibirlo como su único y suficiente Salvador, para obtener la Vida eterna.
Solamente hay una persona que tiene la exclusividad de la Vida eterna y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO. Y por eso es que tenemos que venir a Cristo, porque Él tiene la exclusividad de la Vida eterna, para que Él nos dé Vida eterna. Dios nos ha dado Vida eterna y esta Vida está en Su Hijo Jesucristo. Por eso Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.”
Solamente por medio de Cristo es que podemos llegar a Dios, no hay otra forma para llegar a Dios y ser reconciliados con Dios.
Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, nuestro Salvador. Los que están en otras naciones también pueden estar puestos en pie para que queden incluidos en esta oración que estaremos haciendo.
Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:
Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera Venida, creo que Tú eres el Mesías Príncipe que estaba prometido para venir en aquel tiempo dos mil años atrás. Creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el único Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.
Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Me rindo a Ti en alma, espíritu y cuerpo, y doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.
Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. Sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.
Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre de Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.
Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados, porque ustedes escucharon Su Evangelio, creyeron y lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, pues Él dijo:
“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).
Y ustedes me dirán: “Yo he creído y lo he recibido como mi Salvador, por lo cual quiero ser bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.
Si Cristo para cumplir toda justicia fue a Juan el Bautista al Jordán para que lo bautizara, y Juan no lo quería bautizar y le dice Juan a Jesús: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Cristo le dice: “ Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces Juan lo bautizó.
Si Cristo tuvo necesidad de ser bautizado para cumplir toda justicia, ¿cuánto mas yo? ¿Y cuánto más quién más? Cada uno de ustedes también. Cristo dijo: ‘El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” [San Marcos, 16:15-16].
Los apóstoles de Cristo fueron bautizados por Juan el Bautista, cuando Cristo predicaba todos los que creían eran bautizados por los apóstoles, y el Día de Pentecostés Pedro predicó y creyeron como tres mil personas y fueron bautizadas en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y fueron añadidas a la Iglesia del Señor Jesucristo.
En el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. El bautismo en agua es tipológico. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, ha muerto al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.
Ahí tenemos el simbolismo del bautismo en agua para y como una buena conciencia delante de Dios, nos dice el apóstol San Pedro en Primera de Pedro, capítulo 3, verso 21 en adelante, dice:
“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,
quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.”
O sea, que todas las huestes celestiales y todas las autoridades celestiales y todos los reinos celestiales están sujetos a Cristo nuestro Salvador. Recuerden que Él es el Rey de reyes y Señor de señores, el cual dijo: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” El que está sentado en el Trono es el que tiene el poder. Y Él está sentado a la diestra de Dios en el Trono.
Y ahora, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Ustedes que están aquí presentes y los que están en otras naciones.
Y ahora, dejo al ministro correspondiente aquí, reverendo Juan Zamorano Ramírez, y en las demás naciones dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma y les muestre cómo hacer y hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.
Recuerden lo que Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” Son Palabras de Cristo.
Que Dios les bendiga y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, y nos veremos eternamente con Cristo en Su Reino eterno, pues el nombre de ustedes está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida.
Que Dios les bendiga y les guarde a todos.
“LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE COMO LADRÓN EN LA NOCHE.”
